Lugo es, según opinión generalizada, una capital tranquila, donde impera la calma chicha de la provincia periférica y escasamente poblada. Quizá, pero no siempre. En Lugo pasan cosas, sí, y cosas muy serias, aunque haya quien no quiera verlas. Mientras en los juzgados de distinto ámbito y competencia se dilucidan graves asuntos (Carioca, Campeón, investigaciones urbanísticas, anulación de multas, etcétera), una fuerza política busca 49 votos, todos los que consiguió en una mesa de la capital. El caso de los votos perdidos de EU no es una anécdota, no. La Administración tiene pendiente una explicación que despeje toda sombra de duda sobre el funcionamiento del sistema. Lugo, ya se ve, es capital de vivir plácido. Pero no tanto.
En Esquerda Unida no daban crédito a lo que veían cuando, más tarde que pronto, cayó en sus manos el cedé con los datos oficiales de las pasadas elecciones generales. En la mesa del colegio infantil de Paradai figuraban, en el recuento definitivo, con cero votos. Pero en el acta de la mesa, que no registra incidencia alguna, se consignan 49 votos en la casilla de EU. ¿Qué pasó entre la firma del acta de la mesa y el recuento definitivo? ¿Por qué, según parece, alguien ajustó el número total de votantes a la desaparición de las 49 papeletas de EU? El portavoz del partido en Lugo, Carlos Portomeñe, ha puesto en marcha la correspondiente investigación por medio de los servicios jurídicos federales de IU. La credibilidad del sistema también se mide en 49 votos.
Lugo, sí, es una ciudad en la que ocurren cosas llamativas. Una de ellas es la curiosa relación que mantiene el alcalde, José López Orozco, con la Policía Local. En el caso del plus de nocturnidad, el asunto se mueve en terrenos absolutamente marxistas, sector Groucho, claro. A base de retorcer la interpretación de algunas resoluciones de los tribunales, el equipo de López Orozco mantiene en la senda judicial cuestiones que no deberían ir más allá de la mesa negociadora. Por cierto, la junta de personal del Ayuntamiento, que preside Jesús Expósito, le acaba de dejar muy claro al concejal Francisco Fraga cuál es el camino a seguir para abordar cuestiones relacionadas con el horario y los turnos de trabajo. En el PSOE, a la vista de lo que vienen ocurriendo en los últimos cinco años en el consistorio, parece que la cultura propia de un partido apellidado Obrero va camino de quedar limitada al retrato de Pablo Iglesias que aún conservan en la Rúa Salmón. Lo que queda de la izquierda, según avisa Ramoneda, se ha librado de los viejos prejuicios, pero ha adquirido otros. Y se localizan en los lugares comunes por los que transita la derecha: productividad, competitividad, etcétera. Eso sí, Orozco, uno de los grandes del socialismo gallego, viajó al congreso federal convencido de que de Sevilla tiene que salir un PSOE cargado de bombo socialdemócrata. No sólo el siglo XX fue Cambalache, también en este y por cosas así puede decirse, como en el viejo tango, «¡qué falta de respeto, qué atropello a la razón! Claro que ahora que Ricardo Varela anuncia que no intentará repetir como secretario provincial del PSOE, igual toma el timón alguien capaz de dar coherencia interna y brío social a un partido que va camino de dejar que el PP fagocite todo el poder institucional en Lugo. La otra izquierda que es el BNG está a punto de estallar en mil izquierdas también en Lugo. El cemento nacionalista parece incapaz de mantener unidos a marxistas-leninistas, socialdemócratas de diferente pelaje, cristianos varios, centristas a su manera y ecologistas de distintos tonos. El Bloque tuvo 5 papeletas menos que EU en la mesa de Paradai. Algo se mueve en Lugo, ciudad tranquila que perdió 49 votos.
Sesión plenaria.
La polémica que han mantenido Castiñeira (PP) y Álvarez (PSOE) anuncia un debate presupuestario cargado de tensión en Lugo.