Más transparencia y menos herencias

LUGO

Un año más, se acerca la Junta de Accionistas del Breogán. Antón Bao abandona la presidencia y todo apunta a que Julio González tomará el relevo. ¿Lavado de cara? Lo que aparece es un momento ideal para detallar una gestión que arroja muchas interrogantes.

Bao accedió a la presidencia del Breogán después de la marcha de Raúl López. Formó parte del Consejos de Administración liderado por el sarriano, cuando el club acabó en quiebra técnica, con un patrimonio neto negativo de más de 800.000 euros al final del año 2009. Ahora, presume de que deja la sociedad anónima deportiva saneada. Ojalá sea así.

Pero esos datos chocan con que el Breogán vuelve a presentar retrasos en los pagos, vox pópuli en la LEB Oro. Y de las comisiones adeudadas a los agentes, mejor ni hablar.

Algún sector contempla con inquietud que, en los últimos tiempos, el equipo celeste parece un filial del Estudiantes, y no al revés. Dirigentes colegiales anunciaron al final de la pasada temporada que el club nacido en los institutos poseía un presupuesto que rondaba los 400.000 euros. Para entendernos, similar al del Básquet Coruña, de LEB Plata, que está vertebrado por 31 equipos y paga alquileres por muchas de las instalaciones que emplea. Que el Estudiantes presente una economía elevada es estupendo, ojalá todos arrojasen esos balances. Pero la duda es lógica. Si José Antonio Caneda, presidente del Estudiantes, no formase parte del Consejo de Administración del Breogán, ¿nadaría el club de los institutos en esa abundancia? ¿Seguirán los comisarios políticos del Estudiantes formando parte del Consejo de Administración celeste?

Se empieza a hablar de herencias de Antón Bao. Siempre hay molinos de viento y dulcineas del Toboso. Si consiguió sanear el club, magnífico. Pero también fue cómplice silencioso de los desmanes del anterior presidente y este verano perdió a Leche Río, patrocinador histórico del club. Más gestión y transparencia y menos herencias, por favor.