En efectivo o con tarjeta

Ramón Rodríguez Vázquez

LUGO

Ahora caigo. Nada es casual. Iba en mi coche, enciendo la radio. Una voz agradable de hombre anuncia un seguro privado de asistencia sanitaria. Va citando la lista de beneficios de la póliza y de pronto dice: «sin copagos».

En un ambiente de recortes por todos los lados, me digo que siempre hay quien quiere sacar tajada. La cosa quedó ahí, pero el otro día leí una noticia en este periódico que me asustó por su contenido y forma. La Consellería de Sanidade publica una tarifa de servicios sanitarios, y muy atrás, al final, como escondida, casi pegando a la fecha y al nombre del presidente de la Xunta de Galicia, escriben en apenas tres líneas que nos pueden cobrar si no usamos «adecuadamente» los servicios (investigue usted lo que significa esto o espere con los dedos cruzados a que saque otra norma explicativa la consellería).

También habrá que pagar si no vamos a la cita médica sin avisar. ¿Se acuerda de aquella factura que le enviaron cuando se operó? Pues ahora será muy real, de pagar a tocateja. Consulta que no fue porque se la cambiaron cinco veces y se olvidó, son 170 euros. El gerente de Monforte pidiendo más especialistas al Hula de Lugo (oiga, esto me gusta más) en Oftalmología -para ver mejor la factura-, en Neumología, o en digestivo, y al mismo tiempo los coros y danzas de la consellería negando que sea copago encubierto. Es verdad, es una puerta abierta al doble pago. Y digo yo, ¿qué pasa con esos otros deberes que tiene la consellería conmigo, como una demora máxima en las listas de espera o el derecho a participar en la gestión de la sanidad pública?