Por fin se inauguró el casillero de victorias a domicilio, y con un tanteo espectacular, pero peligroso. Si para ganar fuera de casa hay que conseguir cien puntos, los triunfos van a ser escasos. Como estaba previsto, la nueva estructura de los navarros tiene pocas opciones defensivas. Jugar al tiro al blanco contra Feldeine y Ogirri es poco menos que un suicidio. Veremos cómo nos van las cosas cuando haya que estar veinte minutos con el trasero pegado al suelo y sufriendo. La jornada dejó alguna que otra sorpresa, como la derrota de Lleida, y algún susto, como la victoria de Burgos por solo dos puntos. Lo dicho, una LEB más igualada que nunca. Que lleva a nuestro Breogán nuevamente de viaje para afrontar uno de los choques, si no el más, interesante de la jornada. Melilla, al menos para mí, no está en el grupo de los favoritos. Pero aguanta ahí arriba, ganó al Granada y le faltó un pelo para conseguirlo en Burgos. Partido duro a la vista, empezando por la cancha. Allí comenzó la LEB, allí perdimos en el partido inaugural y allí se perdió casi siempre, según reza la estadística. Hablar en su plantilla de nombres llamativos es difícil. Riera y Salva Arco, los más conocidos. Excelentes jugadores ambos, y habrá que prestar atención especial a Troy Devries, un escolta que anota con facilidad. Bueno, con facilidad anota todo el equipo, que siempre va a tanteos altos. ¿Qué hará el Breogán, intentar ganar de nuevo con cien puntos, o hacerlo desde la solidez y el esfuerzo defensivo? Que ganen es lo importante. Sumar en Melilla para tener la opción de cuatro triunfos consecutivos la próxima semana sería un paso gigantesco. Una demostración de poderío y asegurarse plaza en las alturas al menos hasta el próximo año.