España venció a ETA

Pablo Núñez

LUGO

Mis primeras palabras son para las víctimas del terrorismo y sus familias, y si Dios quiere para los que nos faltan, que nos estarán leyendo y escuchando desde algún lugar hermoso y en paz, como todos deseamos que sea España en adelante.

Todos recordaremos qué hacíamos y dónde y con quien estábamos el día que se dio la noticia. El que les escribe estaba en la sede de la UNED en Lugo, en la inauguración del curso académico por José Blanco, Ministro de Fomento de un país que cambió su Historia al tiempo que él nos lo comunicó a los asistentes. Se sucedieron segundos, no sé si minutos, de aplausos emocionados, pero impregnados de una tristeza fiel y justa con ese recuerdo hacia los que perdimos en el camino, y a los que jamás deberemos olvidar.

Tuve mi primera noción de lo que significaba el terrorismo y de lo que era ETA muy niño, precisamente en un aula. Creo recordar que tocaba música. Alguien irrumpió en clase del brazo de una señora que lloraba y se llevaron a una niña que pasó frente al encerado mirándonos. A veces pienso que ella sabía lo que había ocurrido, y que su mirada tuvo que mandarnos una señal de alguna forma que mi mente infantil no supo adivinar. Ella no volvió nunca.

Nos lo contaron en casa, y jamás borraré de mi memoria que días después, en la pista de baloncesto, guardé el primer minuto de silencio de mi vida. Su papá era Guardia Civil y lo habían asesinado.

Va por ella, va por todos ellos. España es más libre, vencimos a ETA.