Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la clase política se consolida como el tercer problema más importante para los ciudadanos, por detrás del paro y de la economía. Los políticos ocupan un tercer puesto que no es nada respetable. Por delante de ellos solo nos inquieta lo obvio y lo urgente, como que haya cuatro millones de personas sin trabajo y que los últimos datos económicos nos sitúen al borde del precipicio de la intervención. Es curioso cómo las encuestas ponen de manifiesto el sentir de los ciudadanos. Poco a poco el sistema ha ido moldeando nuestra manera de entender las cosas hasta llegar incluso a justificarlas. A quienes tienen en sus manos la gestión pública no les exigimos una adecuada formación y preparación que les capacite para llevar a cabo su labor de servicio a la sociedad, ni siquiera les pedimos eficacia, lo que valoramos como una prioridad es que sean honrados. La Diputación provincial abonará este año por el funcionamiento de los tres grupos políticos 896.000 euros. El grupo popular recibirá por sus dedicaciones exclusivas, por las asignaciones fijas y por cada diputado un total de 415.200 euros al año; el socialista, 346.800 euros, y el nacionalista recibirá 134.400 euros. En este tema sí que han estado de acuerdo por unanimidad. Algo importante está fallando cuando los ciudadanos lucenses no les pagamos a nuestros políticos por dirigir y gestionar los asuntos públicos que nos interesan a todos con diligencia y eficacia, sino únicamente porque sean honrados en la labor para la que fueron elegidos.