Pastiche visual a la virulé

LUGO

«Sucker Punch»

Director: Zack Snyder. Intérpretes: Emily Browning, Abbie Cornish, Jena Malone.

No hay nada más peligroso que un fulano con ínfulas de artista visual pegado a una cámara. La coartada es perfecta para experimentar, ponerse a hacer virguerías y articular discursos ininteligibles más allá de los ladinos que aplauden sus gracias y loan su nombre, pero intentar hacer pasar por película a una cosa como Sucker Punch es casi un exabrupto. Ahora bien, ¿con qué autoridad un crítico de provincias se toma atribuciones para cargarse el trabajo de Jack Snyder, que sin duda se pulió un porrón de millones, dio trabajo a mucha gente y además empleó mucho tiempo en sacarlo adelante, entre otras cosas porque era la primera vez que coescribía el guión sobre una historia propia? Simplemente con la autoridad emanada de su condición de espectador currado y acompañado de lecturas de contexto y otras valoraciones audiovisuales que, por lo visto, Snyder se toma a broma.

Su formación es en artes visuales y en diseño, con lo cual comenzó facturando clips y spots, al parecer muy llamativos por su acabado en imagen. De ahí pasó al cine para servir las muy aceptables 300 (2006) en su propuesta estética; Watchmen (2009), que dio un nuevo aire al cómic llevado a la gran pantalla, y la curiosa aunque irregular Ga?Hoole: la leyenda de los guardianes (2010). Cabe suponer que se creyó el rey del mambo y se lanzó a recrear una fantasía disparatada en unos vistosos años 50 de diseño, en la que una joven es encerrada por su padrastro en una peculiar residencia psiquiátrica.

A partir de ahí, se orquestará una trama con la protagonista creando su propio mundo de fantasía que la hace vivir apasionadas y trepidantes aventuras junto a sus colegas, hasta que, en un quiebro imprevisible, todo se desmanda.

Nadie duda del derecho del cine a fantasear, pero no por eso se disculpa la incoherencia y el todo vale por mucha parafernalia visual que la arrope. Usar la coartada de que Sucker Punch va dirigida al público cómplice y a la poco exigente parroquia teen suena a tomadura de pelo, que la chavalada se merece un respeto. Tampoco vale que sea la fase previa a lanzar otro videojuego.

Con todo, el crítico respira tranquilo al comprobar que no es un perro verde y que, tanto en su país como en España, la taquilla dio la espalda a Snyder. Por algo sería.