Velocidades excesivas y coches empotrados traen de cabeza al vecindario
08 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La seguridad vial en la Rúa Vilalba trae de cabeza a vecinos y comerciantes. Esta misma semana se conocía que una viandantes estuvo a punto de ser atropellada por un kamikaze. En la zona todos coinciden en que son muchos los vehículos que circulan a velocidades excesivas, en ocasiones, temerarias, y son numerosos los casos de vehículos que acabaron empotrados en negocios o en fachadas de casas particulares.
Los vecinos recuerdan distintos sucesos ocurridos en los últimos años en la zona: un coche que rompió un pivote, otro que se empotró contra unas rejillas de hierro -que destrozó y hubo que cambiar- de una casa particular, otro que rompió el letrero de los recreativos y dejó marcas en un bar, otros dos que se empotraron contra un negocio ahora cerrado, otro que rompió la señal que indica la parada de autobús -y que fue cambiada de sitio-, además de los destrozos en vehículos aparcados en la zona de carga y descarga. «Aquí entran largados y los sustos son constantes», relata un vecino.
Ángela Castro, propietaria de una floristería de la zona, cuenta que esta situación es un peligro, sobre todo para los peatones que aguardan frente al paso de peatones a que el semáforo se ponga en verde. «Es incomprensible que ocurran estos sucesos, porque hay un semáforo en la entrada de la calle y, cuando el de la Rúa Santiago está en verde, este está en rojo. Además, hay cámaras de vigilancia», explica.
Sin embargo, la mayoría de los incidentes ocurren de noche y, sobre todo, los fines de semana. Así que, la solución, en palabras de una vecina de la zona, es instalar bandas rugosas. Otros piden que se coloquen radares. Además, algunos se quejan del trazado: «La curva en la que está el paso de peatones es muy cerrada, y si se toma a velocidad excesiva es muy peligrosa», comenta Luis Suárez, empleado de una tienda de deportes.
El propietario de un bar de la Rúa Vilalba, Diego Narváez, cuenta que el problema radica en la excesiva velocidad a la que circulan muchos vehículos. «Estas curvas no están preparadas para cogerlas a cien, incluso circular a sesenta por la zona es excesivo», cuenta.