Tres mujeres exigen a la Xunta que les devuelva a su hermana

x.C. LUGO / LA VOZ

LUGO

La pequeña, de 3 años, fue dada en acojimiento a otra familia

23 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Tres mujeres tratan denodadamente de conseguir la custodia de su hermana, un bebé de tres años, que la Xunta dio en acogida a una familia ajena por completo a su núcleo familiar. La justicia les dio inicialmente parte de la razón, pero ahora se la quitó porque el organismo autonómico recurrió la primera sentencia. Las afectadas, según explicó su abogado, Ángel Velle, recurrirán a todas las instancias superiores que sea posible para conseguir hacer valer sus derechos y recuperar a la pequeña.

La historia de la bebé pretendida por sus hermanas es larga. Anduvo de despacho en despacho. En el juzgado, en la Xunta... Todo empezó cuando la pequeña fue retirada a sus padres porque éstos tenían diversos problemas. Oficialmente fue decretado el desamparo de la niña y su posterior ingreso en un centro, por orden de la Xunta. Con posterioridad, la bebé fue dada en acogimiento a una familia completamente ajena.

Los servicios de la Xunta, según fuentes próximas a las hermanas de la pequeña decidieron que ésta no estaba en unas condiciones adecuadas. Residía en la casa de su abuela en la que también estaban sus hermanas. Quienes redactaron el informe oficial, al parecer, recalcaron que el entorno para la chiquilla no era el adecuado, de ahí que plantearon le retirada de la custodia a sus padres, se decretase su desamparo y fuese sacada del lugar para, transcurrido el tiempo, ser dada en acogimiento.

Demanda judicial

Pasado el tiempo, las tres mujeres optaron por ponerse en contacto con la Administración autonómica para saber los pasos que debían seguir para recuperar a su hermana y asumir su cargo. Según le transmitieron en su día a su abogado, únicamente les concedieron una entrevista de aproximadamente cinco minutos en la que trataron de sacarles la idea de hacerse cargo de la bebé, entre otras razones porque eran muy jóvenes; no obstante les comentaron que estudiarían su caso.

En su momento, las hermanas presentaron escritos a la Xunta para explicar que no tenían ninguna relación con sus padres y, sobre todo, para demostrar que tenían ingresos suficientes como para poder hacerse cargo de la pequeña. También destacaban que disponían de una vivienda digna y adecuada para que la bebé estuviese en perfectas condiciones. Todas estas explicaciones no sirvieron absolutamente de nada porque la infante siguió bajo el cuidado de una familia ajena.

Como el panorama no se presentaba favorable a las pretensiones de las reclamantes, éstas formularon una demanda de protección de menores. El letrado que las asiste, Ángel Valle, considera que, en efecto, prima el interés de la menor, pero recuerda que si existe una familia biológica, el acogimiento en familia ajena debe constituir un hecho excepcional.

Las hermanas tuvieron éxito en la primera batalla judicial porque el juez decano de Lugo consideró, según la versión del letrado, que las resoluciones adoptadas anteriormente en base a los criterios de la Xunta eran totalmente nulas y que era necesario establecer un nuevo plan de trabajo, primero con los padres para conocer su situación actual dado que transcurrió ya mucho tiempo desde el decreto de desamparo. Asimismo, el juez acordó reabrir las visitas de la familia biológica a la niñas.

La sentencia del juzgado de primera instancia motivó que la Xunta de oficio recurriera el fallo. El asunto se fue a la Audiencia Provincial de Lugo que, hace unos días, tumbó lo establecido por el juez y echó por tierra las aspiraciones de las tres mujeres, pero no se dan por vencidas.

Según diversas informaciones, la Audiencia considera que la pequeña debe seguir en situación de acogimiento porque, de acuerdo con los informes que obran en los autos se encuentra en perfectas condiciones. Establece que ni padres, ni hermanas pueden tener la custodia.