El Breogán combate sus miedos

m. álvarez LUGO / LA VOZ

LUGO

Los impredecibles celestes visitan a un Cáceres casi inexpugnable en casa

06 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Doctor Jekyll y Míster Hyde. Sería un buen título de novela para cualquiera de los dos equipos que se miden esta tarde, a las 19.00 horas, en el Pabellón Multiusos de Cáceres. Los locales, que han construido un fortín en su cancha, se derrumban cada vez que se montan en un autobús. Y el Breogán, con un casi inexistente margen de error, ya ha certificado su capacidad para mezclar una imagen esperanzadora (la del primer tiempo ante el Obradoiro) con otra esperpéntica e indigna de su pedigrí (la del choque ante el Huesca). Posiblemente, el triunfo se acerque a la escuadra que sea capaz de reprimir sus instintos de más alta indolencia.

El Leche Río retorna a la carretera después del inesperado batacazo padecido a manos del Huesca. Pepe Rodríguez, una vez recuperado del susto que recibió el miércoles en el Pazo, ha solicitado una mayor ambición a sus pupilos para intentar conquistar una cancha de la que tan solo el Obradoiro ha salido indemne. No obstante, algunas de las palizas que los extremeños han recibido como visitantes abren un rayo de esperanza para la expedición celeste.

El Cáceres fue construido como una de las alternativas al poder destinado a priori a Murcia y Obradoiro. No obstante, su bacheada marcha por la LEB Oro le han alejado de la opción de luchar por el título. Pero Gustavo Aranzana cuenta con un elenco de jugadores capaces de amargarle la existencia a cualquier adversario. La presencia en la plantilla de hombres como Cherry, Francis Sánchez, Humphrey o Xavier propician que los extremeños sean un compañero de baile nada deseado de cara a las próximas eliminatorias por el ascenso.

El Breogán, por su parte, deberá apostar por dos bazas casi desconocidas a lo largo del curso. La primera, alcanzar una continuidad que se prolongue durante los cuarenta minutos. Y la segunda, sacar a relucir un carácter que se ha echado de menos en muchas batallas. En caso de final apretado, el tembleque parece garantizado.