Los celestes rozaron el triunfo ante el Murcia, pero perdieron tras encajar un parcial de 0-16 en dos minutos
10 ene 2011 . Actualizado a las 11:04 h.Gran faena e inexistente estocada. El Breogán puso contra las cuerdas a un Murcia que no conoce la derrota como visitante. Pero, tras encarar los dos últimos minutos con una ventaja de cinco puntos (73-68), los lucenses se colapsaron. Faverani se convirtió en un miura contra el que el Leche Río no tuvo banderillas. Sin embargo, fue Roberto Morentin, una actor secundario, el que dinamitó las esperanzas de éxito del Leche Río. Dos triples postreros del pucelano enviaron a la lona a un conjunto celeste que careció de instinto asesino en el desenlace. Con un 0-16 a favor, los de Luis Guil arrebataron la alegría al Pazo.
El partido que protagonizaron Breogán y Murcia estuvo marcado por cuarenta minutos de tráfico pesado. Los visitantes pronto dejaron claro que martirizar a los interiores lucenses iba a convertirse en su anhelo. Rivero asumió el mando de las operaciones y, una vez que se casó con Faverani, la defensa celeste palpó en sus carnes la dolorosa pegada del conjunto más rico de la LEB Oro.
No obstante, el Leche Río ha cambiado en las últimas semanas. Los lucenses, más ordenados, empiezan a esgrimir un poderío físico que hasta hace poco sólo se intuía. Y ayer, por suerte para la parroquia celeste, Eric Hayes volvió a aparecer después de vagar durante meses por el purgatorio al que fue condenado sin comerlo ni beberlo. El base estadounidense, un baloncestista a la antigua usanza, demostró sobre el parqué del Pazo Universitario que el Murcia es un equipo que se le da bien. Un entonado Rivero habría tenido pesadillas con el director de orquesta local en caso de que los pimentoneros se hubiesen hundido a orillas del Miño.
Poco a poco, el Breogán fue asumiendo las riendas de un choque que no permitía despistes. Los celestes, reducida la sangría de las pérdidas de balón, marcaban el ritmo. Pero faltaba el chispazo que abofetease definitivamente al poderoso conjunto de Luis Guil.
En el segundo y el tercer cuarto, el Leche Río rubricó sus mejores minutos. Las rentas a favor de los de Pepe Rodríguez coquetearon con la decena de puntos. Pero el Murcia demostró que, además del pánzer Faverani, dispone de un arsenal capacitado para amargarle la fiesta a cualquiera. La extraordinaria puntería desde la línea de tres puntos mantuvo a flote a los visitantes antes de la recta final.
Hundimiento
Al Breogán se le empezaron a nublar las ideas en el último cuarto. Sin embargo, los lucenses no cedieron la batuta ante un Murcia que ahogó el ataque local con una defensa en zona y continuos cambios de defensor sobre los jugadores de perímetro. A falta de dos minutos, Morentin lideró la revuelta pimentonera. Un par de triples del pucelano supusieron el golpe de gracia para el ilusionante Leche Río. Una vez más, un ex celeste hizo relojes.