La noticia saltó como una bomba en el sorteo de la pesca fluvial celebrado ayer en Lugo. Según confirmó el hombre fuerte de la delegación provincial de Medio Ambiente de la Xunta, Jesús Latas, es muy probable que el río estrella truchero de la provincia, el Navia, sea vedado en la próxima temporada en su casi totalidad.
Salvo los cotos de la cabecera del río, As Nogais y Becerreá, el resto quedaría vedado para la próxima campaña que comienza en marzo. Sólo falta que lo autorice el Comité Gallego de Pesca Fluvial en su reunión del próximo jueves en Santiago. Mientras, la noticia ha caído como una bomba entre los numerosos pescadores que acuden masivamente cada año a este emblemático curso fluvial desde todos los rincones de Galicia, León, Asturias y Madrid.
Pero, sobre todo, ha encontrado rechazo entre los ribereños de Navia y su contorno, donde la llegada de los fieles adeptos al río proporciona una inyección económica a su depauperada situación de abandono. Hay un profundo malestar, porque entienden que se podía haber comenzado esa veda de forma parcial, sin afectar de golpe a todos los tramos principales. Y ven, por otra parte, que esta medida tan drástica sólo beneficiará al furtivismo, al no existir los medios ni la voluntad de la Administración por una vigilancia exhaustiva.
Desde Medio Ambiente se justificaba esta medida como de la máxima urgencia, basándose, según se nos dice en dos premisas primordiales: una, la decadente y preocupante escasez truchera actual, y otra, las consecuencias negativas de las obras de remodelación de la carretera que une Navia de Suarna y Becerreá. La polémica ya está servida.