En descenso

María Campo

LUGO

No es nada nuevo decir que la población de nuestra provincia va en descenso. Al hecho de que, en poco tiempo, muchas zonas quedarán despobladas se le une el problema del envejecimiento de la población. Como todo en esta vida, esto preocupa a unos y es aprovechado por otros. Hace unos meses un matrimonio de ancianos fue asaltado en su casa. En un acto de gallardía consiguieron resistir el ataque de tres encapuchados que huyeron. Pero tristemente como no debe de haber una sin dos, hace poco y, aprovechando que la pareja estaba de fiesta, otros maleantes entraron finalmente a robarles. El otro día una mujer de 95 años sufrió el ataque de un tironero en plena calle. Dos chavales de 19 y 22 años se bajaron de su coche para asistir a la anciana y perseguir al ladrón, al que dieron caza. La inseguridad ciudadana es manifiesta, pese a las conocidas y aireadas estadísticas que nos sitúan como uno de los lugares más seguros de España.

Los logros se los apropian casi siempre los mismos pero suelen otros los que nos están sacando las castañas del fuego. Las instituciones públicas no saben cómo hacer frente a la situación de envejecimiento de la población. Se acabó el dinero y son los jubilados y la tercera edad los que pagan los platos rotos en forma de congelación de pensiones, menos ayudas, pocas subvenciones y nada de fiestas. Y cuando la inseguridad ciudadana también les afecta a ellos, se tienen que defender como pueden o con la actuación virtuosa de jóvenes ciudadanos. A estos últimos, la comisaría les dio su merecido reconocimiento en forma de nota de prensa en la que se hacía mención a su comportamiento ejemplar: «De civismo y de ayuda desinteresada a los demás, mostrando un comportamiento, pese a su juventud, de personas maduras». Pues eso, que se apliquen el cuento.