La concejalía de Urbanismo puso este año una multa de 600 euros a los propietarios del número 5 de la Praza do Campo y, según dijo la responsable de esta área, María Novo, el Concello seguirá sancionando reiteradamente a la dueña de esta casa con la misma cantidad hasta que haga la rehabilitación integral de la vivienda. Este no es el único inmueble del barrio sobre el que pesa la amenaza de la sanción sistemática, ya que los titulares del número 5 de la rinconada do Miño también tienen que presentar un proyecto de rehabilitación integral en los próximos meses para evitarla.
El Concello ha optado por la fórmula de imponer sanciones mínimas de forma periódica en lugar de otras más cuantiosas para evitar que puedan revocarse en el juzgado. Novo señaló que hubo un caso en el que se optó por la sanción media -1.200 euros- y una sentencia consideró que no era procedente, por lo que obligó a rebajarla. Para evitar este tipo de situaciones, se ha optado por imponer siempre la mínima, pero constantemente.
Nueva orden de precinto
Así, la responsable del número 5 de la Praza do Campo se arriesga a pagar otros 600 euros si no presenta en plazo el proyecto de rehabilitación integral de la vivienda, que está catalogada y tiene que conservarse tal cual está. Este caso es peculiar porque la propietaria pidió la declaración de ruina y se le denegó. En los últimos seis meses ha presentado dos proyectos de reforma, que no han podido ser aprobados por incumplir la normativa en cuestiones técnicas. Novo indicó que el plazo para presentar el tercero acabó esta semana y admitió que «lo tienen complicado para aprovechar los espacios porque al estar catalogada no pueden alterar nada y son casas pequeñas».
Novo indicó que, con independencia de si se da el visto bueno al tercer proyecto, Urbanismo ha dado orden de que se valle y precinte de nuevo la casa, para evitar riesgos a los peatones.
En lo que se refiere al número 5 de la rinconada do Miño, Novo indicó que tardaron tiempo en localizar a los titulares de la casa, que ardió en mayo. Los servicios de Arquitectura han redactado un informe en el que se determina que hay que tapar de inmediato los accesos, retirar el canalón y otros elementos externos de la fachada que pueden desprenderse con facilidad.
Una vez que hayan hecho esto, tendrán que presentar un proyecto de rehabilitación antes de finales de año y, suponiendo que se apruebe la reforma, arreglar la casa en el plazo que se les conceda con la licencia de obra. En cualquier caso, Novo señaló que «no hay un peligro grave». Aún así, si cayera algo e hiriera a un peatón, la responsabilidad sería de los propietarios.