Internas del penal de Brieva recogieron el testigo de reclusos de Segovia para cumplir los últimos kilómetros hasta Santiago en el programa Caminos de Libertad
06 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El grupo de once internas del penal abulense de Brieva recogió en el convento de La Merced de Sarria el testigo de sus compañeros del centro de Segovia para iniciar esta mañana las últimas etapas del Camiño Francés que les llevará hasta Santiago el 11 de mayo.
La iniciativa se enmarca dentro del programa Caminos de Libertad que comenzó el pasado 9 de abril en Roncesvalles y en la que participaron 90 internos de los centros de Pamplona, Palencia, Soria, Madrid VII, Segovia y Ávila.
Esta experiencia es una actividad pionera que puso en marcha Instituciones Penitenciarias y que se realiza por segundo año consecutivo de manera coordinada entre varios centros, algunos de los cuales ya lo venían haciendo en solitario.
En el caso del penal de Brieva, pueden considerarse como de los más veteranos en el camino, ya que es la novena vez que hacen la ruta.
El grupo de Ávila que será el encargado de llegar hasta el final y por lo tanto de ganar la Compostela está integrado por once reclusas de distintas nacionalidades: Dos mexicanas, dos bolivianas, dos estadounidenses y una representantes de República Dominicana, Alemania, Malasia, Venezuela y España. Como responsables de la expedición figuran una funcionaria de Interior, una educadora, una psicóloga y una auxiliar de Enfermería.
La que se puede considerar como más avezada del grupo en el camino es la auxiliar de Enfermería, Julia Jiménez, quien participó en las ocho ediciones anteriores de esta experiencia.
Las integrantes del grupo no podían disimular la emoción de verse fuera de los muros de la prisión y por eso no es extraño que la boliviana Ana Rodríguez manifestara que «esperamos estar muy pronto camino de la libertad».
Su compañera, la mexicana Marisol Cortés reconoció estar «muy emocionada» y añadió que su estímulo principal para hacer el camino son su hija y su madre «cuando me caiga me acordaré de ellas y a caminar. El camino ya empezó antes de salir».
Las participantes ya conocen la experiencia por comentarios de compañeras que la vivieron antes y por ello la dominicana Nairobi Gómez manifestó que «esta experiencia seguro que nos servirá de mucha ayuda y espero que me cambie la vida al igual que a mis compañeras». En su mente seguro que estará presente en cada paso su hijo enfermo.
Los gestos de ilusión son la tónica dominante en este ilusionado grupo que para llegar a este momento tuvieron que realizar un duro entrenamiento en distintos lugares antes de dar el que todas consideran como el primer paso hacia la libertad.
Una vez que concluyan las cinco etapas se unirán en el Monte do Gozo con todos los internos internas y profesionales que participaron durante el último mes en esta experiencia.
Los grupos se están alojando en los albergues públicos de la Xunta.