Si finalmente el Real Madrid gana la Liga, la hinchada blanca debería peregrinar en masa a Shiraz, la metrópoli iraní en la que hace 25 años nació un jugador de Osasuna, de nombre Masoud Shojaei, que ayer permitió a los del Bernabéu seguir vivos en la disputa por el título.
Con 2-2 en el marcador y veinte minutos por jugarse, el extremo rojillo acompañó a Vadocz para plantarse en pareja ante Casillas. El húngaro optó por no chutar y dejarle el gol servido a su compañero, pero el balón se adelantó un poco y Masoud barrió el césped para mandar la bola rozando el palo. Por fuera.
No hubo más noticias de Osasuna, que se encerró en los últimos metros de su campo tratando de aguantar las acometidas a la desesperada de los de casa, que intentaban no quedar fuera de la Liga del modo más insospechado. Ante un rival prácticamente salvado que incluso había reservado a jugadores como Pandiani asumiendo su inferioridad en la casa blanca.
La habitual pareja del uruguayo, el ultracombativo Aranda sí formó de inicio entre los de Pamplona y pronto presentó sus credenciales. Albiol hizo de madre y puso el regalo, pifiando una fácil cesión a Casillas a la que llegó el ariete osasunista para marcar a puerta vacía tras driblar al portero. Hacía solo cinco minutos del pitido inicial.
Como en La Romareda, tras el empate de Colunga, el Real Madrid tenía mucho que remar. Lo bueno es que había tiempo de sobra para hacerlo. El partido se desató y el balón pasaba de área a área sin pausa. Kaká protagonizó dos seguidas, primero asistiendo a Higuaín y después cabeceando a bocajarro. Ricardo, muy seguro, tapó con acierto. Osasuna lo fiaba todo a la contra y Camuñas, mutado en Messi, protagonizó un finísimo eslalon, sentando a Arbeloa y Xabi Alonso antes de estrellar su remate en Albiol.
Entrega y goles de Cristiano
En pleno frenesí surgió Cristiano, que asustó lo suficiente a Azpilicueta como para obligarle a recular hasta que el luso encontró el hueco por el que chutar y establecer el empate.
La entrega del 9 sostenía a su equipo, que no dijo nada a la altura del mediocampo. Gago y Granero pasaron el choque jugando de incógnito, lo mismo que Marcelo a la hora de defender. Juanfran primero y Masoud después abrieron la tradicional autopista en la derecha cuando el brasileño actúa de lateral. Difícil distinguir al equipo menor jugando por la honrilla del todopoderoso aspirante a la Liga.
Misión que Aranda volvió a complicar con una asistencia perfecta a Vadocz para que fusilara el 1-2. Una sorpresa de caducidad inmediata, porque en la siguiente jugada Marcelo ofreció su lado bueno y remató de cabeza entre dos centrales para devolver las tablas a un choque que se arrimaba al descanso.
Del vestuario regresó el Madrid convencido de su superioridad y acumuló tres ocasiones en seis minutos. Pero Ricardo lo tapó todo durante el tiempo necesario para sacar de quicio a los blancos, que se volcaron lo suficiente como para descuidar la zaga y facilitar el dos contra uno navarro ante Casillas.
Perdonó Masoud y los de Pellegrini aprovecharon el indulto. Fue casi a tiempo cumplido y gracias al único jugador que parecía consciente de lo que estaba en juego. Cristiano remató un gran centro de Higuaín. La cacería sigue abierta.