Luego de la pasada jornada, donde el empate, por juego desplegado, a poco nos ha sabido, viajamos a la pista de un grande venido a menos. Aunque es cierto que en la segunda vuelta hay que darle de comer aparte. Nos referimos a Caja Segovia, a otra hora campeón de todo y ahora mismo, como suele decirse, haciendo bueno el dicho de «entre Pinto y Valdemoro». Por otro lado, tenemos a los de casa, que, a la chita callando y sin demasiado alardes, y a veces entre el frío y el calor, se encuentran a tan solo un punto del tan soñado y nombrado play off por el título. Dicho sea de paso, creo que en alguna ocasión lo hemos comentado ya, no dejaría de ser la disputa de una utopía. Eso sí, haríamos bueno, una vez más, el sabio refranero popular para poder decir aquello de «ha sido bonito mientras duró».
A falta de no muchas jornadas para el término de la temporada regular, y con un calendario de agárrate que aquí hay curva, todo lo que sea puntuar fuera de casa sería la repera limonera. Y hay que hacer hincapié en que en el encuentro de esta tarde nos enfrentamos al equipo que ostenta el título honorífico de mejor equipo de la segunda vuelta. Por todo ello, los de Bruno García, una jornada más, y no recuerdo las que van, intentarán destapar el tarro de las esencias. Y ahora, con el equipo casi al completo, y con Renatinho en la recámara, intentarán hacer bueno el dicho de «hasta el rabo, todo es toro». Y procurarán, como en algunas jornadas anteriores, que la imagen en la retina sea proporcional al buen sabor que deja la miel en los labios o aldulzor que deja la fruta robada y prohibida.