Emiliano López Reguera asegura que para trabajar con explosivos no hay que tenerles miedo, pero sí mucho respeto. López Reguera es el propietario de una empresa de desmontes con voladuras y de movimientos de tierra con cemento expansivo, que participa en el trabajo previo de movimiento de tierras en el solar en el que Pedrouzo construirá el centro comercial de Abella. Calcula que tiene trabajo para dos meses en estos terrenos que presentan la dificultad de la dureza de la pizarra azul, que está localizada a ras de tierra. López Reguera efectuó una primera fase de voladuras contraladas en este terreno, que tuvo que interrumpir para que pudieran levantar los muros pantalla. En la colocación de las cargas y en la detonación colaboran estrechamente con él dos trabajadores. Tiene instrucciones de avanzar en el trabajo que realiza para que el centro comercial pueda construirse en los nuevos plazos. Este empresario, que asegura que es el único de la provincia que dispone de la cartilla de artillero, especializado en obra pública, acreditación de la que también dispone su esposa, que lleva las tareas administrativas, utiliza una carga de 800 gramos por detonador perforado para levantar la piedra que retiran posteriormente máquinas especializadas. Emiliano López tiene una amplia experiencia en el sector. Lleva 32 años realizando voladuras controladas para obras por toda Galicia y por diferentes partes de España. Comenzó con este trabajo cuando era empleado de la empresa Radiotrónica, en la que realizaba perforaciones para Telefónica. Antes de que la firma entrara en crisis decidió instalarse por su cuenta, aprovechando los conocimientos adquiridos. El empresario reconoce que por aquel entonces los requisitos para poder desempeñar el trabajo que realiza ahora eran menores y no había tantas normativas que cumplir. En los últimos años las exigencias son tales que obligan a trabajadores y a empresarios a participar continuamente en cursos, especialmente vinculados a la seguridad. El trabajo que realiza López Reguera en esta zona tiene que estar especialmente controlado, entre otras razones por la proximidad de las casas. Por razones de seguridad las cargas son tapadas con bandas de goma, que evitan que salten las piedras.