Decenas de personas pertenecientes a entidades públicas y privadas acompañaron ayer a Portomeñe
07 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La práctica totalidad de las instituciones públicas y entidades empresariales, sindicales, profesionales y religiosas estuvieron representadas ayer en el acto oficial conmemorativo del trigésimo primer aniversario de la Constitución española, que se celebró en la Subdelegación del Gobierno en Lugo. Comenzó a la una de la tarde con la intervención del subdelegado, José Vázquez Portomeñe, que centró su discurso en las más de tres décadas de período constitucional y, de forma especial, en la reivindicación de la igualdad de derechos entre hombres mujeres.
Tras la intervención del subdelegado, a los asistentes, que llenaban el salón de juntas de la Subdelegación, les fue ofrecido un aperitivo con el que finalizó la conmemoración. Entre los ausentes destacaron el alcalde de Lugo, José López Orozco, y el presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro, ambos de viaje, si bien estuvieron representados por miembros de las respectivas corporaciones; en el caso del organismo municipal, de los tres grupos que la integran. Tampoco asistieron el secretario general de los socialistas, Ricardo Varela, ni el comarcal de los nacionalistas, Antón Bao.
Vázquez Portomeñe se refirió a la recuperación de las libertades durante la transición hasta llegar al actual momento de democracia consolidada. Repasó la historia del período constitucional y sus dificultades, calificando de «significativo que esta festa non se oficializase ata 1987 e tardase en consolidarse ata 1981, logo do fracaso do golpe do 23-F».
Actualmente los valores cívicos constitucionales forman parte de la conciencia colectiva, y particularmente los de la reconciliación y las libertades, según dijo el subdelegado del Gobierno en su intervención ante los invitados al acto de homenaje. «Hoxe en día vemos na Constitución un valor de seu, prestixiado e ben querido, que contribuíu de maneira impagable á normalización da vida política, abriu o país a ámbitos supranacionais, fixo posible a consolidación, aínda non rematada, das autonomías e facilitou a cohesión social e o progreso económico nun equilibrio entre os diferentes intereses», afirmó.