El Azkar sobrevive en la agonía

LUGO

La melodía de la película Gladiator en los preliminares del partido ante el Guadalajara fue el prolegómeno perfecto del encuentro que el Azkar rubricó ayer en el Municipal. Los lucenses tiñeron la arena con su sudor en un primer tiempo inolvidable. Pero, como en toda película de acción, el momento de crisis acabó por llegar. Apareció en el segundo tiempo, cuando los de O Ceao, con una fatiga brutal, apelaron a la heroica para conservar los tres puntos. El homenaje a Renatinho se cerró en medio de una explosión de alegría de los aficionados. La agonía vivida tras el descanso se disipó una vez que el cronómetro quedó a cero.

El Azkar revolucionó el motor desde el pitido inicial. Los azulones embotellaron al Guadalajara y, sin mirar hacia las escasas tropas de reserva, desplegaron un vendaval de juego que les permitió tomar la delantera a los dos minutos. La ventaja ayudó a los de Bruno García a consolidar una defensa muy activa, que apenas permitía alegrías al cuadro alcarreño.

El dominio de los de O Ceao se certificó en el marcador con el paso de los minutos. El dinamismo del Azkar, sumado a muy buenas acciones entre líneas que desembocaban en claras superioridades, sirvió el espectáculo en bandeja a los locales. Bruno García fue introduciendo a los jóvenes valores del Prone y el juego no se resintió. El Guadalajara apenas profundizaba en ataque y Óscar, muy bien posicionado, abortó posibles contraataques visitantes que jamás nacieron.

No obstante, el Azkar se echó una siesta, posiblemente involuntaria, tras el descanso. En menos de un minuto, el Guadalajara, que apenas había hecho méritos en el capítulo ofensivo, estableció el 3-2. Ojo por ojo, los visitantes devolvieron a los lucenses cada golpe que habían encajado en la primera mitad. Y tan solo la falta de puntería apartó a los alcarreños de darle la vuelta al marcador en unos compases de total desconcierto de los azulones.

A falta de fondo físico sobre el parqué, Bruno García echó el resto en la banda. Un tiempo muerto puso freno momentáneo a las acometidas del Guadalajara. Pero la expulsión de Miguel contagió la incertidumbre al graderío.

Felicidad

El Azkar apeló a la casta y el orgullo para frenar los acercamientos del Guadalajara con el cuatro para tres. Los dos minutos de sufrimiento se convirtieron en confianza una vez que los locales recuperaron la igualdad numérica.

A Mimi se le subió un gemelo, las piernas de Adri no respondían, Rafa López tenía que recibir ventilación mediante toalla, ... Pero el Prone no se arrugó. El hambre de sumar tres puntos pudo más que el físico y el Guadalajara se estampó de bruces ante el muro de fe levantado por los lucenses. Matamoros celebró la victoria fulminado sobre el parqué. Era un nuevo final de Gladiator .