25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
«Pasé la niñez y la juventud, y tenía pensado hacerme mayor con ellas», afirma Maricarmen. Era una «niña difícil» cuando abandonó el colegio Sagrado Corazón. Al poco tiempo, la enviaron con las monjas. «Saqué los estudios que nunca pensé, conseguí trabajo a los 16 años gracias a ellas, saqué mecanografía y seguí volviendo siempre», señaló la mujer, que colabora en el grupo de teatro y baile. «Que ellas se vayan es como si me quitaran mi casa, mi familia, una parte de mi», lamentó entre sollozos. «Saber que estarán en otro lado haciendo por otra gente lo que hicieron antes por nosotros aquí consuela».