El animal que convivió con los vecinos de la aldea sarriana de Seteventos sigue ingresado en el centro de la Xunta en O Veral para readaptarlo a la vida en el monte
27 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Fulgor y frustración. Sin saber muy bien el porqué, una joven jabalina apareció en la vivienda de unos vecinos de la aldea sarriana de Seteventos con la determinación de quedarse. Como llegaba recomendada por el perro, la familia decidió admitirla y en poco tiempo era la reina de la casa y el animal más mimado del lugar. Se lo ganó a pulso con su capacidad de aprendizaje y una rapidez inusual en el dominio de las artes del camelo.
Tanta maestría la hizo famosa y llegó el periódico y después las cámaras de televisión. Pero detrás de la fama en esta ocasión no apareció el fisco sino Medio Ambiente, que se la llevó y amonestó a la familia acogedora, a José Eugenio López y a su hija Conchi. Como en los funerales, llegaron las muestras de condolencia y ánimo desde todas partes, incluso con la propuesta de crear una plataforma en defensa de Tani o abrir una cuenta bancaria para ayudar a pagar la multa con la que amenazaba la consellería. La nota más curiosa de todas llegó vía Internet -evidentemente- procedente de Salamanca, donde les ofrecieron de regalo una pareja de cachorros de jabalíes, como para decirle a la consellería que si no quería una taza de caldo, ración doble.
Al mismo tiempo, padre e hija comenzaron a idear un plan para poder recuperar el animal. Consistía en solicitar la licencia de núcleo zoológico, pero claro, quien la tiene que dar es juez y parte. La jabalina llegó a Seteventos por primera vez el 29 de junio del año pasado; el 19 de febrero último entró en la ruleta de la fama y antes de que finalizase el mes ya la había recogido el personal de la Xunta. A día de hoy, siete meses después, sigue ingresada en el centro de recuperación de animales de O Veral. Según confirmó Medio Ambiente en Santiago, llegó muy domesticada. Así, lo que para los vecinos era una ventaja, se convierte en un problema para el organismo encargado de velar por todo lo que respira y se menea en tierra, salvo los humanos.
En compañía del perro
El caso de esta jabalina es extraordinario desde el primer momento, según nos recuerdan las crónicas de tan felices fechas. Los animales de su especie son expertos en rajarles la barriga a la primera que se descuidan los perros de caza que los persiguen. Sin embargo, aquel buen día 29 de junio del 2009, a Tani y a Tobi, el perro, solo les faltaban manos para entrar en casa agarraditos.
Como es natural, no hay testimonios fehacientes de cómo surgió todo, pero José y Conchi llegaron a una lógica conclusión: «Suponemos que le mataron a la madre y Tobi fue lo más parecido a ella que encontró y decidió seguirlo hasta casa». ¡Olé por Tobi también!
Hace falta ser personas duras de corazón y muy desconsideradas para convertir en un estofado o en un suculento civet con puré de castañas a una joven jabalina que llegue a casa con el perro. Como José Eugenio y Conchi no son ni lo uno ni lo otro, les dio pena y la acogieron, principiando así un período de siete meses de bonanza que la memoriosa Tani seguramente nunca olvidará, por mucho que lo pretendan en Medio Ambiente.
Tani, que heredó el nombre de una cerda de la familia, aprendió buenos modales. Era obediente y diligente, y cuando estaba en casa y llegaban visitas, acudía alas recibía. En Seteventos la saludaban y saludaba a todo el vecindario, tenía un rincón para hacer sus necesidades e iba y venía cuando quería. Una vez asistió a misa, en el exterior de la iglesia pero en medio de la gente, respetando el silencio.