Solo faltaba el Titanic en Rábade

María Puente redac.lugo@lavoz.es

LUGO

15 ago 2009 . Actualizado a las 02:58 h.

Ayer se celebró la comida campestre a orillas del río Miño, encuadrada dentro del programa de fiestas del municipio, y que se celebran desde el martes día 11 hasta el domingo día 16. A esta actividad, que se desarrolló dentro del cuarto día de fiestas, acudieron más de doscientas personas del municipio, y para ello se habilitaron varias mesas de maderas con bancos bajo toldos, con el fin de aliviar las altas temperaturas. Además, se facilitaron distintas zonas de aparcamiento. Solo una ambulancia, que se encontraba en el recinto por motivos de seguridad, pudo romper esta regla.

A las seis de la tarde dio comienzo la actividad más esperada por los rabadenses, como ya ocurrió los años anteriores. Los participantes, de todas las edades, entraron en el agua para subirse a sus embarcaciones echas a mano con mucho esfuerzo y trabajo durante los días anteriores, mientras que los familiares, amigos y vecinos, se sentaron a orillas del Miño para animar la bajada de las barcas. La temática de las nueve embarcaciones participantes era de los más variopinta: una barca decorada con latas de Coca-Cola, unas farmacéuticas con bata incluida, unos granjeros con máquina de mallar, unos indios con un vaquero y sus caballos secuestrados, una máquina de vapor de dos pisos y unas mariquitas, entre otras. Diversión. Una vez que se dio la salida, el tiempo que se tardara en llegar era lo de menos para los participantes, lo único que contaba era divertirse y pasárselo bien, ya que esto solo sucede una vez al año. Las embarcaciones surcaron las aguas del Miño, algunas con más facilidad que otras, sobre todo en la salida, donde había que bajar una pequeña cascada y los participantes tenían que desembarcar y empujar las barcas. Durante el recorrido entre los dos puentes, las embarcaciones mostraron a los asistentes sus secretos mejor guardados: fuegos, ruidos y disfraces, entre otros. En el agua. En esos minutos, solo importaba la fiesta. Por eso algunos estuvieron más tiempo en el agua que encima de la balsa, otros lanzaron globos de agua al público para aliviar el calor, y sobre todo hubo muchos cánticos y risas tanto dentro como fuera del agua, que era lo que se pretendía. Al final todos los participantes desembarcaron, a la espera del veredicto del jurado. Al final, el primer clasificado fue la máquina de vapor y el segundo, los indios, aunque todos los participantes se llevaron una camiseta. Satisfacción. El primer teniente de alcalde, Ángel Manuel Lage , estaba al final contento de la celebración porque, dijo, se cumplió el objetivo de animar la tarde.