¿A quién le importa el sueldo?

Gadea G.Ubierna

LUGO

Francisco García y María Jesús Pena tienen síndrome de Down y un motivo para levantarse cada día: cumplir con sus puestos en Gadis y en el colegio Maristas

31 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

No sabe cuánto gana y tampoco le importa. De esta circunstancia podría deducirse que es un asalariado poco corriente, pero Francisco García se explica con una sencillez rotunda: «Me preocupa trabajar y ser autónomo». Así que con ese propósito, este joven de 23 años, se levanta cada mañana a las 06.45 horas para estar puntual en el supermercado Gadis de la avenida de Magoi, donde a las 08.00 horas comenzará a reponer y a colocar los productos en las estanterías para que estén a mano.

«Todos los días empiezo por el agua y, cuando acabo, sigo con el papel higiénico y productos de todo tipo» cuenta García sobre su trabajo, que parece estar hecho casi a su medida por ser mecánico, rutinario e implicar actividad física; tres características importantes para las personas con síndrome de Down, como él. «Hice prácticas dos meses [el verano pasado] y luego me contrataron», explica sin especificar hasta qué día de septiembre tiene contrato, pero subrayando lo que de verdad le interesa: «Si me renovaran aquí, me quedaría contento».

Sin descanso

Su día a día es un continuo ir y venir del almacén a los pasillos del supermercado, siempre empujando un carro en el que lleva los productos a colocar. Una vez que termina, habla con la encargada para ver qué más se puede hacer. «Aquí siempre hay cosas» señala. Junto a él trabajan otros reponedores y, al preguntarle por la relación que tiene con el personal, contesta con tranquilidad: «pues ya lo ves». Unos minutos antes pasaba uno de sus compañeros exclamando: «¡Cuéntales, Fran, que eres un currante, un currante nato, todos los días poniendo el agua!». «La verdad es que me sentí a gusto desde el primer día» concluye.

Cuando dan las 12.00 horas, va al almacén, se cambia y coge el autobús para volver a casa. La semana pasada, en cambio, tuvo que regresar andando porque «estoy saliendo a las 13.00 horas para recuperar el tiempo del pasado sábado, cuando tuve examen de gallego». García se examinó del cuarto nivel de los cursos oficiales de la Xunta Celga, pero a pesar de ello, sigue yendo a clases de gallego «porque me gusta». Además de eso, reparte su tiempo en el gimnasio, teatro, clases de pintura, informática, afectividad y sexualidad o habilidades sociales. «Para mí, los días de descanso no existen» concluye.