Bruno García cree que la directiva del Azkar mantuvo la tranquilidad a lo largo de una temporada que el técnico ferrolano considera «de transición»
14 may 2009 . Actualizado a las 11:29 h.Después del verano, Bruno García iniciará su tercera temporada al frente del Azkar. El conjunto lucense acabó la Liga en la novena posición, con el regusto amargo de quedarse a las puertas del segundo play off por el título consecutivo. Con la vista puesta en el futuro, también es momento de hacer balance.
-¿Qué causas han propiciado que el número de espectadores descendiese en el Municipal esta temporada?
-Se dan un cúmulo de circunstancia. Este club organiza muy bien lo que rodea a cada partido. Pero el sistema de competición ha entorpecido el espectáculo. Traíamos locos al aficionado en el sentido de que jugábamos durante un mes y se paraba durante varias semanas. Nuestra afición es una de las mejores de España. Puede ser que valore la presencia de un nombre concreto. Pero creo que hay mucha gente que viene a ver a Hugo, César, Adri, Óscar... Es decir, a contemplar a jugadores de la ciudad que proceden de un proyecto de la base.
-¿Hubo momentos duros?
-El clima fue de calma. La directiva tiene muy claro hacia dónde va el proyecto. Hemos vivido una temporada de transición, porque hace dos años se diseñó una plantilla para convertirse en alternativa al poder. Ahora, por lo que sea, se ha cambiado y se ha apostado por el futuro y la cantera. Cuando llevábamos siete u ocho jornadas sin ganar, se vio la tranquilidad de la junta hacia el cuerpo técnico, porque los entrenadores siempre somos los primeros de los que se pide la cabeza. Nunca estuvimos fuera de objetivos, es decir, en descenso o sin dar minutos a los jugadores jóvenes.
-¿Se sintió discutido en alguna ocasión?
-No, al contrario. Pudo haber algún momento en el que estaba dolido porque no salían los resultados. Seguí trabajando y no desesperé. Puedes cambiar alguna cosa, pero la ideología era la misma y era momento de transmitir tranquilidad. Mi convencimiento de que la línea era la adecuada se refuerza porque no me sentí discutido desde arriba.
-¿Ha habido momentos tensos en el vestuario?
-Soy de los que piensan que los partidos los ganan los jugadores y los pierde el entrenador. El técnico, a través del convencimiento, tiene que llevar a cabo los planteamientos. Siento que el mensaje ha calado en la plantilla y es una comunicación recíproca. Durante una temporada, hay momentos en que las cosas dejan de salir. El ambiente ha sido cordial para sacar los objetivos adelante, aunque, como en cualquier familia, a veces puede haber algún problema. Lo importante es solucionarlos dentro. Los jugadores no son amigos ni adversarios, son compañeros que persiguen objetivos comunes. Estoy contento por cómo ha respondido el vestuario en estos dos años. Hay momentos en los que puede no haber satisfacción, pero es algo puntual.
-¿Afecta a su labor el cambio económico general?
-Es verdad que los tipos de contrato están cambiando en el apartado económico, sobre todo en clubes que varían presupuesto. El Azkar no lo ha reducido, sino que lo ha llevado de la primera plantilla a otras áreas como la escuela de tecnificación. La tendencia del país es bajar. Todo se ve mermado y así se nota en la ficha de los jugadores. No son iguales los contratos de hace dos o tres temporadas que los de ahora, todo se adapta a la realidad. El cuerpo técnico trabaja para que el impacto se minimice, orientando a que esto es deporte profesional. A veces es duro o injusto, pero hay que agradecer el hecho de tener un puesto de trabajo.