El Clínicas Rincón pondrá mañana a prueba el estado del Breogán. La derrota que el Leche Río sufrió la semana pasada en tierras toledanas todavía está presente y un triunfo ante los malagueños se antoja como el ungüento que facilite la cicatrización de las heridas celestes. En las últimas jornadas, Alberto Corbacho ha adquirido protagonismo en el equipo. Las lesiones de Gloger y Pecile pueden haber favorecido la mayor participación del alero mallorquín, que está respondiendo con minutos de esfuerzo y calidad. Al realizar una valoración de lo que ha sucedido durante los partidos recientes, el jugador afirma que «estamos bastante mal de ánimos por lo que sucedió en Illescas. Se nota en el ambiente del equipo que nos falta chispa. Pero hay que intentar sacar esto adelante para entrar en una dinámica más positiva. Debemos transmitir más alegría en el juego y contagiarnos todos».
Corbacho ha enlazado varios encuentros en los que su participación se ha ido por encima de los treinta minutos. «Lo que haga cada jugador carece de importancia si no llegan las victorias. Me encuentro bien, pero...», dice.
Lo que parece tener claro el jugador del Breogán es que la mano de Valdeolmillos se va haciendo palpable: «Se ha notado una mejoría en defensa, ahora tenemos un poco más de intensidad. Pero falta solidez para que no nos anoten tanto. Estamos elevando el tono a base de correr arriba y abajo, pero aún debemos subir un poco más».
La casta forma parte del nuevo ideario celeste. «También debemos apelar al orgullo, porque hay algunos partidos en los que la victoria se consigue luchando. Debemos conjurarnos para estar más unidos que nunca. Llegamos al tramo definitivo de la Liga y el Axarquía, próximo rival, aprieta», dice Corbacho.
Velocidad
Una de las características del Leche Río en los últimos encuentros es la búsqueda de un ritmo más elevado de lo que era habitual a lo largo de esta temporada. Corbacho reconoce que «correr es la primera opción. No nos están saliendo muchos contraataques, pero lo estamos intentando. Además, una de las premisas es buscar ventajas, porque disponemos de pívots y aleros rápidos». Acerca del proceso de adaptación a la nueva filosofía, el jugador del Breogán apunta que «nos han cambiado algunas cosas a las que estábamos acostumbrados y es normal que exista un poco de inseguridad por nuestra parte».