Período de reflexión

LUGO

El resultado del 1-M despierta insospechadas afinidades populares mientras PSOE y BNG hacen examen de conciencia

22 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El 1-M de la sorpresa puso en estado de reflexión a socialistas y nacionalistas, que, provincia adelante, se buscan sin acabar de encontrarse camino de sus respectivos congresos, asambleas, retiros espirituales o lo que sean. Mientras en el PSOE son muchos los que dan vueltas sobre sí mismos tratando de encontrar la clave del desastre autonómico, el alcalde Orozco, que en el viaje del pacto/no pacto venía de vuelta cuando Touriño aún hacía las maletas para la ida, allana el camino para presentarse de nuevo a las elecciones mientras torea con éxito el morlaco del gobierno en minoría. El Bloque, por su parte, pena en silencio la pérdida del poder y se prepara para mantener un difícil equilibrio con el PSOE mientras carga con todas sus armas contra el gobierno que presidirá Núñez Feijoo. Orozco, con un ojo en el PP y otro en el BNG, ya anuncia que trabajará más, aún más, en el campo de la comunicación.

Es cosa de ver desde la noche del primero de marzo cómo, provincia adelante, reverdece la fe popular, cómo despiertan dormidas afinidades, cómo afloran las más encendidas pasiones por el partido de la gaviota. La victoria, después de los votos, es un desconocido que invita a café al político popular, un pin del partido en una solapa antes desolada, un inesperado par de besos, y así. José Manuel Barreiro vive días intensos a la espera de los nombramientos que aún sólo son quinielas. Barreiro tiene en el resultado electoral en la provincia un argumento de peso para que su opinión sea tenida en cuenta por Núñez Feijoo. Un error de cálculo puede incidir en el resultado de los próximos comicios europeos, verdadera reválida para Mariano Rajoy.

En medio de la fiesta popular, resulta aún más llamativo el silencio nacionalista. El casi siempre ruidoso BNG no ha dicho nada desde el 1-M en el Ayuntamiento de Lugo, una referencia en la política provincial. El silencio de Xosé Anxo Lage y de Paz Abraira no es más que un síntoma de lo que se avecina. Los nacionalistas saben que si cargan las tintas en la oposición al PSOE pueden poner la alcaldía en manos del PP dentro de dos años. Pero, apartado del poder, qué espacio le queda si Orozco no cuenta con ellos. A estas alturas, los nacionalistas quizá empiezan a comprender que Adenauer estaba en lo cierto cuando aseguró: «En política lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno». Por eso, el alcalde Orozco, que es alcalde superviviente, anuncia que trabajará más en el campo de la comunicación, del contacto con los vecinos. Más aún. Orozco quizá ha comprendido finalmente, tras el 1-M, que fue su capacidad de comunicar lo que lo convirtió en un personaje de la política gallega y que, el cambio de línea a raíz de la pérdida de la mayoría absoluta, fue un error. Ya lo dijo Marx (Groucho): «Citadme diciendo que me han citado mal».

Son días de cambios, sí. En la Subdelegación del Gobierno, Jesús Otero deja la silla a José Vázquez Portomeñe. El nuevo subdelegado es hombre curtido en la negociación y en la búsqueda del punto de encuentro. Lugo, dicen una y otra vez las estadísticas, es provincia tranquila y segura; en la calle, la percepción empieza a no coincidir con las estadísticas. Asaltos a domicilios, tirones, rotura de lunas de establecimientos comerciales, locales visitados varias veces por los cacos en un corto plazo de tiempo... Y vienen tiempos que se anuncian peores, de la mano del paro galopante. Cubierta la plaza en la Subdelegación, mantiene el interés la designación del delegado único de la Xunta. En la provincia son muchos los alcaldes que se preguntan, desde el campo de la gestión, cómo les afectará el tener a un único interlocutor de la Administración autonómica. Desde el punto de vista político, la delegación única abre un amplio abanico de interrogantes. Uno de ellos: ¿será la plataforma desde la que el PP intentará dar la batalla a Orozco para recuperar la alcaldía de Lugo? La primera clave para responder a la pregunta se desvelará con el nombramiento del superdelegado.

En el estado de reflexión que viven nacionalistas y socialistas, hay incluso quien apunta que podría tener repercusión en el propio gobierno municipal lucense. Pero todo son posibilidades. Socialistas y nacionalistas están en período de reflexión, quizá para compensar no haberlo hecho antes de modo suficiente. Ya lo dijo Ortega: «Que no sabemos lo que nos pasa; eso es lo que nos pasa».