Indefectiblemente, a los carnavales también les llegó la parca y ayer por la noche se celebraron las exequias en Lugo. Pero los deudos incondicionales se negaron a aceptar la realidad, y un año más consiguieron convertir el entierro de la sardina en una divertida parodia. Es más, ni siquiera la presente jornada laboral a todos los efectos impidió que muchos de los participantes siguiesen el duelo por los bares del recinto histórico una vez finalizado el entierro delante del consistorio, donde el Gran Espetón José Blázquez leyó, o espetó, los ferretes.
Con puntualidad razonable, más de un centenar de enlutadas almas y otras muchas sin enlutar se concentraron ante el Círculo de las Artes, de donde partió el entierro y a cuyo ambigú regresaron tras las exequias para darles la primera sumergida a las penas. La comitiva, siguiendo el protocolo establecido por la asociación Pepe Barreiro, presidida por Mercedes Barreiro , recorrió las calles Conde Pallares, Cruz y Praza do Campo, lugar de la primera parada para homenajear al grupo local de hosteleros amigos (y para tomar el refrigerio que amablemente sirvieron en una mesa instalada en la propia plaza). Macuto leyó las habituales estrofas y el entierro siguió por la Rúa Nova hasta la Praza da Soidade. Allí, segunda estación y nuevas estrofas y salmodias del Gran Espetón, contestadas por el cortejo.
Desde A Soidade el itinerario siguió por Santo Domingo, Rúa da Raíña y Praza Maior. En el destino final, nuevamente el Gran Espetón leyó los ferretes que le dan al acto el imprescindible tono crítico y de rebeldía, sin que las autoridades presentes competentes, pero no ejercientes, constituyesen un factor intimidatorio, que para eso es el carnaval.
A propósito de las críticas, los ferretes fueron seleccionados de entre los muchos que fueron presentados al concurso convocado a través de la web del Concello. Dos de los maestros de ceremonias habituales, Rubinos y Cao , puntualizaron que con la selección buscan los más ingeniosos y variados. Sin embargo, reconocieron que desde hace tres años los temas que elige la gente son los mismos: el puente, el auditorio y el tren de alta velocidad. En broma sí, pero ahora que reflexionen los políticos.
El entierro de la sardina partió de la plaza de la Constitución y fue representado por los alumnos de la Escola Municipal de Teatro.
También damos cuenta de los desfiles que hubo el martes en Palas de Rei y en A Fonsagrada. Ambos destacaron por el ingenio de los participantes. El primero, organizado por el Concello, contó con 16 disfraces individuales y 8 grupos. Ganaron El viaje en el tiempo y Gato cero. En A Fonsagrada venció una de bomberos, un servicio muy pedido por los vecinos.