18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Es de origen magrebí, pero vivió parte de su vida en París. Lleva diez meses en Monterroso y le quedan dos años para cumplir.
«En el trabajo recuerdo mi infancia en París, mi encarcelamiento y los sentimientos que ello me produjo. Escribir me permite sacar esos sentimientos sobre los que no sabía nada antes», contó. Ingresar en prisión le permitió diferenciar «lo indispensable y lo accesorio». Cuando salga le apetece montar un pequeño negocio.