El nuevo retraso en la tramitación del PXOM, por breve ?que sea, convierte a Orozco en fácil blanco de la oposición
21 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Lugo, ya se dijo aquí más de una vez, es una tierra con instituciones de ritmo lento y tiempos largos. En la tramitación de los planes generales de urbanismo y en la pretendida modernización de sus infraestructuras queda muy clara su acusada tendencia a abordar los grandes asuntos con paso tranquilo, rigor relativo, confusas estrategias y escasa claridad de objetivos. Ocurre así con el Plan Xeral de Ordenación Municipal de la capital; ahora que, tras el largo y tortuoso camino recorrido desde 1997, estaba fijado el pleno para su debate, y quizá aprobación, sucedió lo probable en una ciudad en la que la gestión pública, hoy como ayer, propende al enredo: quedó para mejor ocasión, aún sin fijar.
En la capital parecía llegado el momento de la aprobación provisional del Plan Xeral de Ordenación Municipal. El gran día iba a ser el próximo martes y en tan gozosa jornada debía pasar a la historia una década de trámites para revisar el planeamiento urbanístico. Pero no fue así y, como en el popular anuncio, el asunto dura, dura y dura.
La decisión de dotar a Lugo de un nuevo planeamiento la adoptó el gobierno local que presidió Joaquín García Díez (1995-1999), con el auxilio, en el campo del Urbanismo, de Ramón Arias Roca , ex concejal al que aún no le fue debidamente reconocido su trabajo municipal. En las elecciones de 1999, el PP, en gran parte gracias a la inexplicable gestión de partido hecha por Francisco Cacharro Pardo , perdió la mayoría absoluta en la capital y se hizo con la alcaldía el socialista López Orozco . Con José Ramón Gómez Besteiro en Urbanismo, el PXOM, en su versión inicial, fue expuesto al público en el 2006. Desde entonces han cambiado muchas cosas: la Xunta forzó reformas en el documento, hubo modificaciones por acuerdo de los tres grupos municipales que conforman la corporación municipal y hubo varios relevos en el área de Urbanismo. Besteiro, ascendido a presidente de la Diputación, cedió la concejalía de Urbanismo a Francisco Fernández Liñares , que el pasado verano cambió el Ayuntamiento por la presidencia de la recién creada Confederación Hidrográfica do Miño. Llegó entonces, nombrada por el alcalde, María Novo a Urbanismo, en calidad de delegada sin rango de concejala.
A estas alturas no parece probable una nueva exposición pública, que reclama el BNG, preocupa al PP de José Manuel Barreiro y a la que se opone decididamente la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción, presidida por Hipólito Trinidad Losada . En esto de la conveniencia o no de una nueva exposición al público hay opiniones para todos los gustos, como pone de manifiesto el debate digital promovido por La Voz.
En asuntos de urbanismo conviene tener presente lo que dijo Emerson: «Primero los hombres construyen las casas, pero luego las casas construyen a los hombres». Muchos le han dado la razón al ensayista a lo largo del tiempo; muchos se la dan a diario, incluso sin conocer su obra. Seguro que entre quienes comparten el pensamiento de Emerson se encuentran los lucenses que se quedaron sin suministro eléctrico durante largas horas a causa del más reciente temporal. No hay constancia de que entre los que tuvieron que recurrir a las velas estuviese el conselleiro de Industria, el lucense Fernando Blanco . Su departamento prepara una línea de ayudas para que los ayuntamientos adquieran generadores eléctricos. Es una opción, claro; otra podría ser el candil, instrumento de probada eficacia, sencillo manejo y fácil transporte. La modernidad en algunos municipios lucenses, según se ve, es la sustitución del candil por el generador. Quizá es desmedida aspiración la de que el suministro eléctrico llegue sin mayores incidencias a todos los rincones de la provincia aunque sople el viento, nieve o llueva, que es, si el calentamiento global no impone otra cosa, lo habitual en otoño e invierno en este rincón de España.
Mientras el nuevo plan de urbanismo va y viene, llega y no llega; mientras provincia adelante las bombillas lucen solo si el tiempo lo permite, son legión los lucenses que asisten atónitos al espectáculo de la crisis económica. Agarrados a la libreta de ahorros, tal vez recuerdan lo que una vez escribió Twain: «El banquero es el señor que nos presta el paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover». Es una vieja historia, como la del plan general de urbanismo de Lugo y la de los cortes de luz.