El Clínicas Rincón se convirtió en un púgil fajador para el Breogán. Los celestes sufrieron hasta la extenuación ante un conjunto que exhibió las virtudes y los pecados de la juventud. Sólo la fe de los lucenses y el egoísmo de Rai López en el tramo final del choque propiciaron que la suerte se decantase en la prórroga. Los andaluces sacaron la bandera blanca en el tiempo extra y los visitantes no perdieron la oportunidad para sumar su quinto triunfo consecutivo.
El inicio del Breogán fue demoledor. Los celestes se impusieron al intercambio de golpes ofrecido por el cuadro local, pero no labraron una ventaja acorde con su buena puesta en escena. De esta manera, en el segundo cuarto, las torres andaluzas amaestraron a los interiores del Leche Río y el Clínicas Rincón le dio la vuelta al resultado.
Cusworth, fatigado por el castigo de los colosos malagueños, se difuminó en el banquillo para darse un respiro. Y los pequeños de Paco Aurioles desconectaron la bombona de oxígeno de los directores visitantes a base de presión y defensa para tomar el mando del partido.
Relevos
Las rotaciones del Breogán no funcionaron en el primer tiempo. El dominio en el rebote de los andaluces fue abrumador en el acto inaugural, pero los celestes se recompusieron bajo los tableros tras el descanso. El encuentro entró en una fase de alternativas del que los locales salieron mejor parados.
Pero cuando todo parecía sentenciado a favor de los de Aurioles, el Breogán apeló al coraje para reenchufarse a la contienda a golpe de triples. Envió el ímpetu del Axarquía a la prórroga y remató a los cachorros del Unicaja a base de veteranía y lectura del juego.