Orozco estrena en Lugo la vía de la cuestión de confianza y deja al BNG el desgaste de permitir que apruebe el plan económico
09 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La política municipal es, con frecuencia, el entretenido pasatiempo de gentes hartas de aburrirse en lo suyo, una vía para abandonar la gris monotonía de los días laboralmente repetidos. La política municipal en Lugo, tan alicorta y cojitranca como en cualquier otra ciudad, es un ameno espectáculo forjador de escepticismos y abstencionismo electoral. Lugo tiene una clase política aquejada de cierta forma de autismo intermitente, que en estos días, encerrada en sí misma con el juguete roto de la negociación presupuestaria, trae muy entretenida a la ciudadanía que paga sus dedicaciones exclusivas. Los concejales lucenses enmascaran sus propios objetivos políticos bajo el disfraz del interés general y el presupuesto del Concello para el 2009 se revolverá por la vía de la cuestión de confianza; después de que populares y nacionalistas dijeron no a la propuesta de Orozco, el BNG salvará mañana el presupuesto.
Lugo ha conseguido despertar el interés de los líderes gallegos del PSOE y del PP. El socialista Emilio Pérez Touriño y el popular Alberto Núñez Feijoo han tenido que pronunciarse en defensa de las posiciones de sus respectivos partidos en la capital lucense.
Touriño y Feijoo hablaron como hablan de negociación el socialista José López Orozco, el popular José Manuel Barreiro y el nacionalista Xosé Anxo Lage; bajo una montaña de palabras ocultan sus intenciones reales en la negociación el presupuesto municipal para el 2009. Orozco, convencido de que el BNG no apoyaría una moción de censura firmada por el PP, si la hubiera, se acogió a la vía de la cuestión de confianza con la esperanza de que le llevará a ver aprobado su proyecto presupuestario, sin modificar ni una coma. El PP, sin la menor concesión socialista, pese a apoyar el presupuesto del año en curso, difícilmente podía dar el sí al plan económico para el 2009, año electoral. Enfrentado al órdago de la cuestión de confianza, Barreiro libra esta batalla política con la dignidad del que sabe, como el argentino San Martín, que una derrota peleada vale más que una victoria casual. Barreiro puede hacer de la lid presupuestaria una útil herramienta en el desarrollo de su estrategia para movilizar a las bases de su partido, para despertar a la militancia adormilada por años de abandono desde la dirección popular.
Para el presidente provincial del PP, un presupuesto municipal aprobado por la vía de la cuestión de confianza es un argumento de largo recorrido, un flanco descubierto en las filas de Orozco; un modo también de mantener atrapado al Bloque en su propia red. Al nacionalismo lucense le sienta mal la proximidad del socialismo de Orozco. Primero vampirizó electoralmente el trabajo de los concejales del Bloque (1999-2003) y después los nacionalistas tuvieron que cruzar, sin auxilio alguno, el desierto de la oposición a la mayoría absoluta de Orozco (2003-2007); más tarde, mientras en Galicia PSOE y BNG pactaban en la Xunta y en numerosos ayuntamientos, en Lugo los nacionalistas seguían y siguen condenados al frío de la oposición; quizá para encontrar un lugar al sol del gobierno pagan el peaje de dejar pasar el presupuesto de Orozco. La cuestión de confianza los deja aún más expuestos a la crítica del PP y a la lupa de la observación del electorado, que subraya la maniobra de Orozco y se pregunta cuál es el papel que quiere jugar la izquierda nacionalista.
El socialista Orozco, veterano profesor de Filosofía, acogido al consejo de Séneca, «aprovecha la oportunidad en todas las cosas». Y el alumno aventajado que es José Ramón Gómez Besteiro, presidente de la Diputación provincial, parece haber aprendido la lección. Besteiro se trajo a Lugo a la comisión de diputaciones de la Federación Española de Municipios y Provincias, para tratar, entre otros asuntos, de financiación local y de colaboración con Portugal. Besteiro se ha propuesto que la institución que preside juegue un papel especial dinámico en la provincia y parece que va camino de conseguirlo. También el turismo político-institucional es una forma de promocionar Lugo. En el entretenido pasatiempo de la política local conviene no olvidar que, como dijo Ford, «la mayoría de las personas gastan más tiempo en hablar de los problemas que en resolverlos». Quizá porque con frecuencia es una forma, para quienes la practican, de olvidar la gris monotonía de los días laboralmente repetidos. O quizá no. Como en el presupuesto municipal, nada es lo que parece.