Una pasión bien montada

LUGO

Un joven de A Pastoriza cría caballos autóctonos y otros traídos de Francia y de Holanda que vende para usos diversos

25 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Porque me gusta». Estefan Doval contesta con sencillez y claridad cuando se le pregunta por qué decidió aumentar su afición a los caballos hasta convertirla en una actividad que acompaña al cuidado del ganado vacuno de su casa, situada en la parroquia pastoricense de Vián.

La experiencia empezó a tomar forma hace dos años. Atrás quedaban los estudios en el IES Trapero Pardo, de Castro de Ribeiras de Lea, en donde había cursado el ciclo medio de Explotaciones Agrarias Extensivas. Más atrás está el inicio de su afición por estos animales: a los 11 años ya tenía una yegua, y a los 13 compró otra con la que empezó a ir al monte.

La entrada del negocio en lo que era solo una forma de ocio fue llegando poco a poco. Empezó por comprar uno o dos animales a tratantes de la zona, y ahora reúne una cabaña que está alrededor de las 40 cabezas y cuyo variado origen se distribuye casi a partes iguales.

20 yeguas y un caballo están en el monte. El monte es terreno comunal de Lagoa y de Galgao y fincas privadas de la zona. La presencia de los animales en terreno particular sirve para limpiar suelos en los que luego se harán plantaciones, mientras que el destino que se les da al venderlos puede variar e incluir en el precio.

Un poni de seis meses puede costar 200 o 300 euros si lo compra alguien que lo va a a usar en su casa, en tanto que un animal cuya carne se va a comer, un mercado con salidas en otras zonas de España pero con poco peso en Galicia, puede cotizarse a 100 o 150 euros. En mataderos de Asturias se realizan esos sacrificios.

Supervisión de la salud

Francia y Holanda son los países de procedencia de los ponis. Los holandeses, dice Doval, son «máis dóciles e máis pequenos», aunque la adaptación a los prados pastoricenses no parece entrañar mayores dificultades. Lo que sí conviene, precisa el ganadero, es vigilar que no se acatarren nada más llegar.

Un tratante de Cantabria lo abastece de estos animales. Las compras varían según las perspectivas que vaya marcando el mercado, de igual modo que el tiempo transcurrido hasta la venta puede ser de unas semanas o de algunos meses. De diversas zonas de Galicia son los compradores interesados en estos animales, cuyo precio parece depender del sexo: un poni macho cuesta de 300 a 350 euros, y una hembra, 600. Y más variada aún es la lista de lugares a cuyas ferias acude habitualmente Estefan Doval: Galicia -Mondoñedo, Gontán, Castro de Ribeiras de Lea-, Asturias -Oviedo, Grado, Tineo-, Castilla y León -Cacabelos- y Portugal -Chaves- forman parte de su circuito habitual.

Una vez leída esa amplia lista, no sorprende una confesión de este joven ganadero que de entrada podría sonar a exageración: «Vou -dice- a todas as feiras que hai».

Intercambio

¿Se va a las ferias a comprar o más bien a vender? «Ao que cadre», dice. No obstante, matiza que a veces se establece un acuerdo entre ganaderos para intercambiar animales, poniendo una cantidad económica suplementaria si el precio de una de las reses es inferior al de la otra. Por tanto, la afición a los caballos se mantiene, ¿o no? Doval, sin expresiones rotundas, aporta una pista: «Xa había máis da que hai, pero vai habendo», dice.