Si ya lo dice la canción, «A Santiago voy, ligerito... y en patinete», o por lo menos esa es la letra de la versión compuesta para la ocasión por Adolfo Lendoiro de 49 años y sus dos hijos, Ruth de 12 y Isaac de solo 9 años. Los tres abandonaron su ciudad natal, A Coruña, el sábado pasado para recorrer «en familia» un tramo del Camino Francés a su paso por Galicia. Su aventura comenzó a primera hora mañana en O Cebreiro. Los nervios, eran en ese momento los únicos protagonistas de esta peculiar peregrinación.
Los Lendoiro, padre e hijos, no viajaron solos. En este tramo del Camino, estuvieron acompañados en todo momento, como es lógico, por sus tres patinetes: Esperanza , Fe y Amor . Las rodilleras, coderas y los cascos fueron sus segundos mejores compañeros de viaje. Para Isaac e Camino es una novedad pero, Ruth y su padre son casi profesionales. En bicicleta, a pie y ahora, en monopatín.
Aunque en un primer momento «la idea» de Adolfo y sus dos hijos era llegar hasta Portomarín, el cansancio del más pequeño y la inminente llegada del lunes acabó con todas sus ilusiones. Su gran aventura terminó, por el momento, en Sarria. Completarán el Camino cuando el trabajo de papá y el cole se lo permita, los puentes y los días festivos parecen la mejor opción. Lo que si es seguro es que ninguno de los tres olvidará este viaje. A las 18.30 horas del pasado domingo regresaban a Coruña.
Siempre hay un motivo y, en este caso, es el de reivindicar «el valor e importancia de la familia». Adolfo quería pasar más tiempo junto a sus hijos, conocerlos y comprenderlos mejor. Además, Lendoiro no es partidario de dejar en manos de la televisión, la educación de sus hijos. Teme que terminen en algún botellón. Aunque él le quita importancia, toda la familia pertenece a la Iglesia Evangélica. Algo que tienen en común con los padres de Mari Luz Cortés, a quienes le dedican su peculiar peregrinación.
José Manuel Asenjo Sierra, natural de Madrid, llegaba ayer a Portomarín. Su punto de partida, Roncesvalles, el 30 de agosto, y el de llegada, la Praza do Obradoiro, casi con toda seguridad el próximo miércoles a última hora de la tarde. Aunque pensó en abandonar, está ya en la última fase de Camino. Además, una promesa lo obliga a llegar a Compostela para participar en la Misa do Peregrino.