Las fiestas de la villa llegan hoy a su término celebrando el día de su patrón, San Xoán.
Tras las jornadas del fin de semana y la quema de la hoguera, prevista para la medianoche pasada, los sarrianos viven hoy un día de descanso donde tampoco faltará la música, el deporte y las ceremonias religiosas.
El buen tiempo reinó a lo largo de estos cinco días y la mayoría de los sarrianos salió a la calle para no perderse una oportunidad igual, ayudada, además, por una programación que si bien en esta ocasión no contó con la presencia de los toros, sí tuvo muchos y muy diversos alicientes que no consistieron en causar un daño a ningún ser vivo.
Aparte de los conciertos y verbenas, así como el obligado recorrido por las barracas, uno de los actos que más apoyo y agrado recibió por parte de la gente fue la Feira de 1908, una recreación que cambió durante dos días la fisonomía de la praza de Santa Mariña y toda la calle Maior, sin duda una de las más bellas y emblemáticas de la villa, por donde transitan al año miles de peregrinos en dirección a Santiago de Compostela.
También ellos estuvieron presentes y se dejaron ver con su gesto cansado desde primeras horas de la mañana.
El éxito fue tal que ya hace pensar en que habrá una nueva edición el año próximo. Xermán Arias es concelleiro de Cultura: «Todos os comentarios que recibimos foron moi positivos, sobretodo porque a esta rúa hai que darlle toda a vida que se poida».
La jornada del domingo la asistencia de público fue mayor que la del sábado; igualmente ocurrió con los artesanos, ya que el domingo se añadieron algunos nuevos como un soplador de vidrio y un alfareiro de Gundivós, además de contar con la presencia de un experto en instrumentos musicales de la talla de Pablo Carpintero.
Tacones rotos
Si durante el fin de semana el PP se quejaba del mal estado del campo donde se celebran las verbenas, el concejal nacionalista y responsable de Cultura, Xermán Arias, asegurando que no desea entrar en ningún tipo de polémica, considera que las quejas son totalmente infundadas y añade que él mismo fue a bailar allí y que no vió ni sufrió percance alguno: «É un campo como calquera outro do país onde se fan as festas».