La alcaldesa valenciana visitó la plaza de abastos con los candidatos populares, lanzó duras críticas a Zapatero y auguró a «Pepiño» Blanco su pronto retorno a casa
20 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Ni echa leche al café ni descafeína su discurso político. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, desplegó ayer en Lugo su particular estilo de hacer política e inyectó vitaminas electorales a sus correligionarios lucenses. A la sombra de Barberá expusieron propuestas y lanzaron críticas a los socialistas los candidatos del PP, con Joaquín García Díez y José Manuel Barreiro al frente. A José Blanco, el palense que ocupa la secretaría federal de Organización del PSOE y aspira a repetir en el Congreso, la alcaldesa Valenciana le auguró un pronto retorno a su tierra. «Pepiño, vuelve a casa, no te queda nada». Por si el destinatario del mensaje no lo entendió a la primera, insistió: «Pepiño, tú no vas a ganar, porque no ganas ni en tu pueblo».
La veterana alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, estuvo en la ciudad amurallada en la mañana de ayer. Los populares lucenses quisieron retratarse con el refuerzo electoral llegado de tierras levantinas en la plaza de abastos. El porqué de la elección del marco, los populares sabrán, pero Barberá recorrió las instalaciones municipales en medio de aspirantes a escaño, concejales y colaboradores varios. Los miembros de la comitiva hicieron un pequeño alto para tomar un café: doña Rita lo toma solo, que no es, no parece al menos, mujer de medias tintas. Echó un ojo a la mercancía, habló con algunos y algunas responsables de puestos de venta y recibió los parabienes de simpatizantes populares que pasaban por allí. También tuvo ocasión de saludar a una valenciana residente en Lugo.
Blanco, en la diana
Antes de dar por concluida la visita a la plaza de abastos, Rita Barberá atendió a los medios de comunicación. Y no se anduvo por las ramas. Dijo que había venido dos días a Galicia para echar una mano al PP en Galicia y que pensaba hablar claro. Lo hizo y empezó por censurar los intentos de agresión sufridos responsables del PP en Euskadi y en Cataluña por parte de «unos bárbaros». Denunció «el silencio de una parte de la clase política». Cree que estos comportamientos violentos son, al menos en parte, fruto de «cuatro años propiciando pactos que excluían al PP».
Metida ya en harina electoral, dijo que los del 9 de marzo son probablemente los comicios generales más importantes para España «porque es preciso cambiar el rumbo que lleva». La alcaldesa de Valencia se preguntó qué les pasa a los socialistas para ser víctimas con frecuencia de grabaciones por ellos inesperadas. De José Blanco dijo que no hizo nada por su tierra y recordó que el nuevo puente sobre el Miño aún es un proyecto. Zapatero ha sido -dijo- el peor presidente de la reciente historia democrática; frente al líder socialista, el popular Mariano Rajoy «es el candidato de la seguridad, de la estabilidad; será un presidente previsible». En conclusión, «Zapatero es un auténtico riesgo» y «Mariano es un hombre lleno de sentido común».
La alcaldesa valenciana y sus acompañantes salieron de la plaza camino del hotel Méndez Núñez, donde el PP había previsto un acto especialmente dirigido a mujeres. Allí, el cabeza de lista al Congreso, Joaquín García Díez («el mejor alcalde que tuvo Lugo», según Barberá), recordó algunos compromisos adquiridos por Rajoy en cuanto a guarderías infantiles.
Los populares, a la hora del almuerzo, optaron por el restaurante España. En el mismo local almorzaron ayer el presidente de la Confederación Hidrográfica, Jorge Marquínez, y miembros de las empresas que trabajan en el nuevo saneamiento de Lugo, y, en representación municipal, el concejal Francisco Fernández Liñares; si los resultados electorales no lo impiden, será el primer presidente de la Confederación Hidrográfica do Miño.