El alcalde recibió ayer a alumnos del colegio Luis Pimentel y repasó con ellos algunas normas de civismo
24 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La casa consistorial como prolongación de la escuela. Al alcalde, José López Orozco, sus rivales políticos pueden achacarle, y de hecho le atribuyen, una larga lista de fallos en la gestión, pero nadie puede negarle al alcalde-filósofo su vocación pedagógica y el abrir de par en par el consistorio a los escolares lucenses y a los del mundo que comienza más allá del municipio de la Muralla. Ayer recibió en el salón de plenos a alumnos de tres grupos de tercer curso del colegio Luis Pimentel, en A Piringalla.
Orozco, que, a su modo, se anticipó en varios años a Zapatero en materia de promoción de la educación para la ciudadanía, ejerció ayer de alcalde educador. Preguntó a los chavales qué harían si encontrasen en la calle un papel. Tras alguna aclaración, los chavales comprendieron que se trataba de un papel «estropeado» y políticamente correctos fueron relatando: uno, lo tiraría a la papelera; otro, lo echaría en un contenedor. Orozco añadió dificultad a la pregunta: «¿E se non hai a man nin papeleira nin colector?». Al bolsillo y para casa, fue la respuesta. Prueba superada.
El alcalde, profesor al fin, jugó en casa en clave gremialista. Las preguntas por su orden. ¿Quen credes que vos quere máis? Respuesta acertada: «Os pais». Y después de los padres y el resto de la familia, ¿quién? «O padriño», respuesta incorrecta, que el padrino es familia. «Os profesores», dijo uno de los jóvenes visitantes, y esa sí que fue la respuesta correcta.
La chavalería guardó las formas y contestó de acuerdo con lo que impone la corrección en casos así. En medio de la mayoría mejor dispuesta a seguir el juego de lo apropiado, había algún moreno vivales que, con saludable espíritu libertario y ejercicio de sana prudencia ante la presencia de la autoridad municipal y docente, dejaba claro su desacuerdo con algunas respuestas de sus colegas.
Orozco es hombre de buena memoria y tiene fama de reconocer a gran parte de los vecinos de Lugo. Pero ayer le falló la memoria. Uno de los chavalillos le preguntó si se acordaba de él. Como el alcalde no conseguía recordar, el escolar le indicó que coincidieron un día en el parque «que hay junto a los cines Yelmo». Otro patinazo de Orozco; apuntó que quizá le había dicho que era mejor que jugase al fútbol en el espacio habilitado para ese fin frente al parque. Resulta que al chaval no le gusta el fútbol.
El alcalde preguntó: «¿Quen sabe quen foi Luis Pimentel?». Un señor, respondió rápida una niña; un escritor, matizó otra; escribía poesías, puntualizó un escolar. Y vivía ahí abajo, en la plaza, junto a Caixa Galicia, aclaró el profesor y alcalde lucense, José López Orozco.