Hartos de forzar la vista para adivinar qué línea llega, algunos usuarios del transporte urbano instan al Concello a instalar paneles informativos, al menos en paradas grandes
17 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«Está muy mal, sobre todo para la gente trabajadora, porque el horario real no coincide nunca con el horario que ponen. Es un desastre». Así definió ayer el funcionamiento de los autobuses urbanos de Lugo una usuaria habitual, mientras esperaba en la parada de Sindicatos la llegada de alguno de los dos buses -líneas 9 y 9A- que se dirigen al polígono de O Ceao para ir a trabajar.
Son las once en punto de la mañana. Un cuarto de hora después se vislumbra en el horizonte de la Porta da Estación el primer transporte urbano de nuestra espera. ¿Será el 9, no lo será? «Hasta que esté aquí no lo sabremos, esperar el urbano en Lugo es como deshojar una margarita», comenta la viajera con resignación. Cansada de forzar la vista para intentar adivinar el número de línea, opina que el Concello debería instalar los paneles que informan sobre el tiempo que falta para que llegue cada bus. No en vano, Lugo es de las pocas ciudades gallegas que no dispone del servicio, ni siquiera en las paradas principales.
Por fin, el autobús llega a la altura de Sindicatos. Es la línea 3A (Acea de Olga-Ramil). En su interior, seis personas. ¡Toca seguir esperando! A las 11.20, otros dos urbanos aguardan en el semáforo de la plaza de Asturias. ¡Otra ilusión fallida! El primero cubre la línea 10 (Campus-Frigsa), con tres pasajeros a bordo. El segundo, en el que solo viaja el conductor, transita entre Cementerio y Albeiros. «Todos los días es así [...] Sabes que para estar a una hora en un lugar, tienes que estar en la parada una hora u hora y media antes, y aguardar, porque no coincide nunca», critica la usuaria. Son las 11.22 y un coche para en Sindicatos. «Hoy yo ya no espero más, me vienen a buscar», se despide.
Cuando se marcha, el apeadero de la Ronda da Muralla queda totalmente vacío. Al poco, para la línea 1 (Campus-A Piringalla): baja un viajero y no sube nadie. Justo después, la línea 12 (Especial Campus Universitario) pasa de largo. Y estamos en Sindicatos, la parada de la ciudad en que más rutas confluyen. ¿Quién utiliza entonces el urbano en Lugo? Fuentes del Concello señalaron en días pasados que el transporte urbano perdió 79.883 usuarios en 2007.
De los 20 buses de la flota, el 40% usa biodiésel, la mayoría tienen unos seis años, están adaptados para minusválidos y cochecitos de bebé... ¿Qué falla?, pensamos. Entre tanto, llega el 9A que va al parque empresarial de O Ceao. Son las 11.25 horas. El billete ordinario cuesta 0,63 euros, un precio razonable en relación con otras urbes. Tras varias paradas en la avenida da Coruña, el urbano enfila la avenida Paulo Fabio con buena parte de los asientos ocupados.
Muchos paran en As Termas. Nosotros vamos hasta la terminal de mercancías. Bajamos a las 11.45. No hay panel informativo ni letrero con el nombre de la parada, pero un folleto en un poste indica que la frecuencia es de treinta minutos. Según lo previsto, el 9A estará de vuelta a las doce y cuarto. No hay marquesina, hace mucho frío y empieza a lloviznar. «Seguro que el 9 llega antes, sobre las doce», nos consolamos. Acertamos en que el 9 es el primero en aparecer, pero fallamos el resto. Llega a las doce y media pasadas, cuando llevamos ya más de tres cuartos de hora esperando.