La defensa de Orozco como ataque a la oposición

Gadea G.Ubierna

LUGO

El concejal de Medio Ambiente aprovecha una rueda de prensa para exponer las grandes obras del alcalde

06 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

«Es inadmisible», declaró ayer el concejal de Medio Ambiente, Lino González Dopeso, muy irritado. «La oposición no está intentando desgastar al equipo de gobierno, que sería lo lícito y normal, sino que sólo tiene una obsesión: desgastar a una persona». Y esa persona, según indicó, no es otra que el alcalde, José López Orozco, a quien se ve en pocas ruedas de prensa últimamente.

Estas declaraciones fueron fruto de una reflexión espontánea que el concejal aireó ante los medios, «como socialista que es un cero a la izquierda», para tratar de esclarecer de qué es culpable Orozco. Nadie le preguntó nada, pero él expuso una larga lista de motivos. «A veces se oye hablar de que Orozco no hizo ninguna gran obra. ¿Solo la construcción del puente nuevo es una gran obra?».

Primer toque a uno de los puntos álgidos del momento. En el último pleno, el grupo socialista se quedó solo votando en contra de eliminar de los planos del nuevo plan de urbanismo el ramal de acceso al nuevo puente, marcado a través del parque Marcos Cela. En teoría, hace meses que el alcalde, el concejal de urbanismo y representantes del PP y del BNG habían acordado suprimirlo. Pero en el pleno, algo cambió.

El portavoz del Partido Popular, Joaquín García Díez, asegura que Orozco se ha contradicho porque la ministra «Maleni» se ha puesto nerviosa y lo ha puesto nervioso a él para adjudicar antes de las elecciones generales. González Dopeso, sin decir pero diciendo, matiza que «los socialistas queremos que A Ponte se haga lo más rápido posible y no haremos nada que ponga en peligro la construcción».

«¿Qué es una gran obra, entonces?» continuó González Dopeso. «¿Pavimentar mil calles no lo es? ¿Construir una depuradora, asegurar el saneamiento de la ciudad para los próximos 25 años o las cuencas del Miño no lo es?». Una batería de preguntas a la que el concejal puso una guinda para los desmemoriados. «A lo mejor, una gran obra es derribar el Gran Teatro», dijo matizando que, entonces (1997) también había un alcalde y que no era Orozco.

Se trataba de Joaquín García Díez, portavoz de un partido con el que el PSOE en las últimas semanas mantiene una relación con altibajos: pactan los presupuestos y hablan de empresas mixtas para gestionar el agua, pero luego, cada uno por su lado.