Un amplia representación de los constructores de Sarria acudió con cierto recelo al Concello para que los técnicos les explicaran el documento de propuesta del plan de encauzamiento que se envió a Oviedo para que los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Norte lo estudien y hagan las consideraciones que estimen oportunas.
El temor del gremio de la construcción estaba basado en que esperaban que el plan fuera excesivamente agresivo y no permitiera edificar en una amplia franja de terreno próxima al río, lo que supondría perder muchos metros de suelo edificable en lugares céntricos de la villa.
Otro de sus miedos era que el Concello suspendiera las licencisas hasta disponer de este plan. Este rumor que se había propagado en las últimas semanas fue cortado tajantemente por los responsables municipales para tranquilidad de los empresarios.
El único punto en el que el plan de encauzamiento sigue presentando problemas serios es en la zona de Ribela. El lugar es considerado altamente inundable y encontrar una solución a este inconveniente va a resultar una tarea harto complicada en el caso de que se consigan salvar todos los obstáculos.
Los primeros contactos entre los actuales responsables municipales y los responsables de la CHN se produjeron a mediados del verano en una visita a Oviedo a la que también acudieron técnicos municipales.
En aquella reunión se sentaron las bases para comenzar la redacción del plan de encauzamiento. Lo más importante era buscar la manera de consensuar un documento que permitiera legalizar el nuevo pabellón polideportivo de O Chanto y la ampliación del centro de salud.
Una vez que los se concretaron las líneas de actuación en esa reunión se confeccionó un documento que ahora se envió a Oviedo para que sea estudiado con detalle por los técnicos.
La propuesta tendrá que ser informada en la capital del Principado y una vez elaborado el informe lo devolverán al Concello.
En la reunión de ayer se acordó que si los cambios que es necesario realizar en el documento son mínimos se llevarán a cabo y ya se presentará en el pleno para su aprobación, posiblemente el próximo mes de diciembre. Si las modificaciones necesarias fueran sustanciales, los constructores serían de nuevo citados en el Concello para estudiar cada propuesta.
El alcalde, Claudio Garrido, mostró su satisfacción por el desarrollo de la reunión y su confianza en que el plan de encauzamiento pueda aprobarse en un tiempo prudencial. «la voluntad es muy buena por ambas partes y todos los trabajos se han realizado teniendo muy en cuenta las especificaciones que nos pidieron y por lo tanto considero que si todo transcurre con normalidad podremos presentarlo al pleno de noviembre».
El plan de encauzamiento tendrá una incidencia sobre el plan general de ordenación municipal que está elaborando el mismo equipo redactor que contrató el gobierno anterior.
En este documento también serán consultados los colectivos más afectados de la villa para conseguir que el plan sea lo más consensuado posible. Al igual que con el de encauzamiento, los constructores también podrán opinar sobre la confección de este documento vital para el desarrollo de Sarria.