El nombre de Idoia Rodríguez, «la primera mujer que, en cumplimiento de su deber, ofrendaba la vida en una misión de paz», fue uno de los más repetidos. «Su entrega total nos puso a todos de luto, pero fue un ejemplo del gran espíritu de servicio y del coraje personal que históricamente han distinguido a la mujer gallega», fueron las primeras palabras con las que el teniente general Pitarch se dirigió a las tropas. Por su parte, el general jefe de la Brilat concluyó su alocución dirigiéndose a la joven de Friol, a la que dirigió «nuestra oración y abrazo». José María Prieto resaltó que Iodia «acaba de ser ascendida a título póstumo a cabo. Nunca la olvidaremos». Otros recuerdos Pero no sólo se homenajeó a Idoia. Pedro Pitarch, tras apuntar que «desgraciadamente toda gloria tiene un coste», incidió en que «esta unidad ha tenido en el pasado un número de bajas superior al de otras (...). Desde ahí arriba, desde los mismo cielos que una vez surcaron para iniciar sus cometidos, los catorce saben que su memoria siempre será honrada y que sus nombres ya forman parte de la historia de la unidad, y de la historia del Ejército y de España». En este marco, el cabo Jorge Laiño, que el 21 de febrero resultó herido en el mismo atentado que le costó la vida a Idoia Rodríguez recibió la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo que distinge a los que han realizado acciones en misiones de paz. Este soldado pontevedrés se recuperó de las graves heridas que sufrió en febrero.