Cocido en Pol

JOSÉ RAMÓN ÓNEGA

LUGO

TRIBUNA | O |

23 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

MIS PAISANOS de Pol están a la altura de los votantes de Madrid. Tienen en común el patrono San Isidro, los ríos Manzanares y Azúmara, que se parecen en caudal, y la fiebre por la conquista de la alcaldía entre el Partido Popular y el PSOE, con la mirada crítica del BNG y la nueva de Terra Galega. Pero se llevan mejor que en Madrid. En Mosteiro, se reunieron todos los candidatos en torno a un suculento cocido que es la expresión democrática más firme. Hubo consenso total y en el condumio, regado con caldos de estimable buqué, no se distinguieron ideologías ni programas, ni votos. Aunque se mirasen de reojo, porque los políticos van a su bola y lo que dicen y hacen es puro dandismo, desmemoria y verbena. Los políticos deberían firmar autógrafos como Bisbal e impartir bendiciones urbi et orbe como el Papa. O hacer estiramientos de pilates para que a la tercera edad, que en Lugo llega al 20% de la población, se le curen las reumas. O improvisar diálogos públicos en las plazas como en Atenas. No obstante, el cocido de Pol es la clave. Es un instrumento de convivencia que todos los partidos deberían imitar en los mítines y saraos electorales. Sabía que mis paisanos eran agudos y geniales pero no hasta el punto de inventar nuevas fórmulas políticas de convivencia para reducir la tensión electoral. redac.lugo@lavoz.es