TRIBUNA | O |
19 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.HE LEÍDO, o releído, la noticia dos veces. Una mujer maltratada reiteradamente por su marido ha sido condenada a ocho meses de cárcel por arrearle una bofetada a su consorte maltratador. El marido, que la venía zurrando desde la noche de bodas, aceptó una condena de 21 meses de prisión y 56 días de trabajos en beneficio de la comunidad. Algo falla en este caso de violencia sexista. O el bofetón que le largó la fémina le produjo al marido agresor heridas y contusiones de carácter reservado que precisaron asistencia facultativa e internamiento, o el abogado defensor no supo plantear correctamente la defensa de esta mujer, o el juez no apreció la eximente de legítima defensa. En cualquier caso, parece una pasada la condena a esta mujer. ¿Qué clase de tío es éste que pega a su esposa en el tálamo nupcial? Hay bofetadas que no debieran ser punibles. Yo no condecoraría a la mujer por lo que hizo, pero sí le aconsejaría que se instruya en lucha libre. Y además, recurriría la sentencia.