Ahorro para unos y pérdidas para otros

La Voz

LUGO

Ó.?C.

13 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Como en el caso del sector textil, las empresas de distribución de gasóleo para calefacción también notaron los efectos del buen tiempo. Según señala un responsable de Gasóleos Verín, la campaña dura desde octubre hasta abril pero en esta ocasión comenzó, prácticamente, a principios de diciembre. En el caso de estas empresas, la aparición de una ola de frío no repercute necesariamente de forma inmediata en las ventas, ya que depende de como haya sido el aprovisionamiento de combustible en las semanas o meses previos. Con respecto a los precios, pueden oscilar bastante, no sólo por los vaivenes del mercado mundial, sino por la cantidad que se compre. Por término medio, en estos momentos un litro de gasóleo de calefacción cuesta 0,595 euros, pero de comprar 200 litros a 10.000 puede haber una diferencia de cinco céntimos en litro. Según señala el representante de la citada empresa, los mejores clientes son las empresas grandes que tienen la calefacción encendida muchas horas, y las comunidades de los edificios grandes. El suministro medio ronda los 3.000 litros, pero a veces llenan tanques que triplican esa cantidad, aunque también abundan los de 150 o 200. Profesiones y transeúntes Hay trabajos en los que el clima tiene una especial incidencia, como en la construcción. Manuel García trabajaba ayer sin grandes problemas en el encofrado de una obra de la parte norte de la ciudad, pero aseguraba que el frío lo lleva bastante mal, sobre todo, cuando todavía de noche, a primera hora tiene que echarle la mano a los hierros congelados. El característico bidón con trozos de madera ardiendo sirve de poco cuando están trabajando en la placa de un edificio barnizada por la escarcha, a más de 20 metros de altura y con las estrellas como techo. Salvo un día o dos de más frío, Manuel matiza que este invierno aún no se dio esa situación, «pero xa virán as duras», dice. Aclaró que a su compañero de faena le ocurre lo contrario y lleva peor los veranos con altas temperaturas. Tampoco la Policía Local tuvo que llevar a medianoche a ninguna persona al Fogar de Transeúntes municipal, como es frecuente durante el invierno cuando localiza a personas durmiendo en la calle con riesgo de congelación. Curiosamente, el mes en que más gente acude a este refugio es agosto, posiblemente porque los asiduos de este tipo de hospedajes se mueven más en verano, como casi todo el mundo.