Precios que oscilan entre los 18 y los 36 euros el metro cuadrado son, según explica Arias, uno de los mayores atractivos de esos polígonos, capaces de resultar competitivos en dos frentes: por un lado, pueden atraer a empresas de Lugo, condicionadas por la escasez de suelo industrial a la hora de pensar en ampliaciones y por unos precios mucho más elevados del ahora existente; por otro, pueden servir para fijar negocios de esos municipios que en otras circunstancias se mostrarían predispuestos a cambiar de ubicación. La Sociedad Urbanística de la Diputación quiere además que esos polígonos tengan buena dotación de otros servicios -luz, agua, alcantarillado o conexión ADSL-. Por ahora «los objetivos se van cumpliendo», dice Arias, que además subraya que la construcción de polígonos ayuda a los ayuntamientos a paliar las restricciones sobre actividades en algunos lugares que impone la Lei do Solo.