Ya no son remendones

Benigno Lázare LUGO

LUGO

ÓSCAR CELA

En directo | El mundo de los zapateros Durante años Lugo casi se quedó sin talleres de reparación del calzado pero ahora hay más de 15, todos mecanizados y la mayoría atendidos por profesionales jóvenes

24 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

En los últimos años Lugo recuperó los establecimientos dedicados a la reparación del calzado, oficio que en las décadas anteriores había caído en picado y parecía en fase de extinción. Algunos atribuyen este resurgir al considerable incremento en los precios de los zapatos registrado en los últimos años, en tanto que para otros tiene que ver más con la necesidad de trabajar y con el autoempleo. Lo cierto es que en la ciudad existen actualmente al menos 16 establecimientos; algunos son franquicias o fueron montados por empresas multinacionales y otros son pequeños talleres. Entre los primeros, el puesto existente en Carrefour también fue lugar de aprendizaje para profesionales que ahora tienen su propio negocio. Recientemente se instaló otro similar en el centro As Termas. Con respecto a los talleres de reparación pequeños, ya no tienen nada que ver con aquel concepto del zapatero remendón. Casi todos están atendidos por profesionales jóvenes o de mediana edad, y se da la circunstancia de que varios trabajaron como emigrantes en el extranjero o en otras zonas de España. Rendimiento La práctica totalidad de los que funcionan en la ciudad están bastante mecanizados, alcanzando un notable rendimiento. Una persona puede llegar a reparar en un día hasta 50 pares, si las reparaciones son sencillas. Con respecto a la parte económica, la rentabilidad de las reparaciones queda de manifiesto teniendo en cuenta que la sustitución de las tapas de unos zapatos, que es lo más frecuente, cuesta a partir de 2,70 euros que cobran los que trabajan más barato por los de una mujer, o desde cuatro euros si son de hombre. Algo más caro resulta cambiar la suela o la goma delantera, pero también es una operación que se solicita con mucha frecuencia, según señala Eladio Sánchez, un profesional que lleva bastantes años en el oficio y asentado desde hace casi una década en el barrio de A Milagrosa. La opinión de los zapateros suele ser tenida en cuenta a la hora de decidir si compensa reparar unos zapatos o no, pero también hay muchos que lo tienen claro. Sánchez afirma que hay gente que arregla el calzado incluso cuando está muy deteriorado, más que por una cuestión económica, porque lo tiene adaptado al pie y lo trata bien. Aunque son los menos, por el contrario los hay que no suelen frecuentar los talleres de reparación y que optan por tirar los zapatos cuando se gastan, aunque sean caros y fácilmente reparables. Para un profesional, trabajar con una buena suela resulta muy agradecido porque el cuero es un material que ofrece un buen acabado. En Lugo se emplea más la goma debido a la lluvia, si bien en otros países con peor clima se emplea más suela. Para los talleres de reparación del calzado lucenses, los meses de octubre y mayo son los de más apuro de trabajo porque la gente se prepara para cambiar de calzado. Las mujeres también son mejores clientes ya que suelen tener más pares de zapatos.