¿Abandono o incomunicación?

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LUGO

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Barrios | Sagrado Corazón Entre los vecinos predomina el pesimismo con diferente grado de crítica hacia el Ayuntamiento, a pocas fechas de que comiencen obras de reforma integral

03 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

En el Sagrado Corazón hay un problema de comunicación entre la Administración y los administrados. A pocas semanas del comienzo de las obras de reforma integral de las calles y servicios, los vecinos siguen siendo sumamente críticos por el abandono del barrio. Se quejan del deterioro de la red de alcantarillado, que cuando llueve con fuerza salen las aguas sucias por donde debiera entrar la de lluvia. Se quejan también de los baches que llenan las aceras y las calles de charcas, de las barandillas oxidadas, rotas y atadas con cuerdas, que bordean algunas aceras; de las constantes averías en los servicios básicos y hasta de los cristales rotos como consecuencia de los balonazos debido a la falta de protección en las zonas de juegos. Todo ello es cierto y está a la vista de cualquier persona que se acerque por el barrio, aunque los residentes planten el problema como si la situación se fuese a prolongar eternamente. «Estamos deixados da man de Deus», decía una vecina resumiendo las críticas por desconocimiento o incredulidad. Pero casi con la misma sensación de impotencia se expresa el presidente de la Asociación de Veciños Porta de Lugo, José Manuel Carballo, por las reticencias de mucha gente a participar en las reuniones y en la vida comunitaria, «e logo fálase o que non é». Nuevos servicios Dice que tiene que reconocer que desde hace algún tiempo el Concello se está volcando con el barrio. Primero fue renovado el alumbrado público y ahora está adjudicada la sustitución de las redes de alcantarillado y suministro de agua potable, la pavimentación de las calles y nuevas aceras, eliminación de barreras arquitectónicas, reforma de las zonas ajardinadas, dotación de nuevo mobiliario urbano y mejora de las restantes áreas comunes. El Concello se hará cargo de las canalizaciones hasta las viviendas, que ahora dependen del vecindario. Asegura que las obras comenzarán muy pronto, incluso después de las fiestas de San Froilán. Carballo llega a la conclusión de que los vecinos siguen conservando el sentimiento de abandono, a pocas fechas de que comience una gran transformación, porque no acuden a las reuniones cuando son convocados. Asegura que, independientemente de la importancia de los asuntos a tratar, habitualmente participan en las asambleas entre 30 y 50 personas de alrededor de 300 viviendas que hay en los 30 bloques del barrio. Ahora están en plena tramitación de otro gran proyecto: la reforma integral de los edificios, que tienen más de 30 años. Serán sustituidas las cubiertas, pintados, instalados ascensores y cambiadas las instalaciones y todos los elementos deteriorados o desfasados. Concello y Xunta están trabajando conjuntamente y, según el nivel de renta, las subvenciones llegarán al 80% del coste de los trabajos, según matiza el presidente. Para Carballo, tampoco en eso hay colaboración por parte de un número destacado de residentes, pasividad que se mantiene pese a varias visitas de representantes de la Consellería de Vivenda, del alcalde y a las convocatorias de la asociación vecinal, cuyos representantes recorrieron casi todos los pisos.