El acuerdo hispano- argentino de 1946 facilitó 20.000 toneladas de carne y cereales de acuerdo a una línea de crédito de 400 millones de pesos. La revisión de este acuerdo, dos años después del primero, obligaba a establecer zonas francas en puertos cantábricos y mediterráneos y establecimientos frigoríficos para la exportación a terceros países de carne de procedencia argentina y uruguaya. Se decide en 1948 la ubicación de cuatro estaciones de congelación, tras portuarias que se situarían en Vigo, A Coruña y Avilés y una tercera cercana a un nudo ferroviario, sin indicarlo con exactitud, pero Monforte tenía todas las posibilidades de ser la elegida. En 1950 se consigue de la Administración del presidente estadounidense Truman, la concesión de un crédito de 62 millones de dólares, que se destinarán en parte a hacer realidad los acuerdo con Argentina, a condición de un cambio en la política económica del régimen de Franco. El presidente del Instituto Nacional de Industria, Juan Antonio Suances, intenta por todos los medios dar una imagen de colaboración con la empresa privada, y de que ésta es en definitiva la que rige las leyes de mercado, algo que naturalmente era puro maquillaje. Red de frío Rufino Beltrán Vivar, como presidente del Departamento General de Industrias de Alimentación (DIA), diseña la Red Nacional del Frío, argumentando que se podrá adquirir al productor sus reses en el momento en que a él le convenga a un precio justo, sacrificar las reses así adquiridas en el momento en que su rendimiento encarne sea mayor, almacenar la carne así sacrificada, transportándola a los lugares de consumo en canal. Ello obliga a considerar la necesidad de mataderos industriales con plantas de congelación y así mejora la producción.