El Concello sopesa distintos métodos para limpiar de chicles las calles

LUGO

PRADERO

González Dopeso recaba información sobre las soluciones adoptadas en otros municipios En algunas vías, los numerosos restos de goma de mascar ennegrecen las aceras

02 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?onvierten los pavimentos en una desagradable sucesión de lunares negros, que con frecuencia se pegan a la suela de los zapatos. Los chicles arrojados al suelo constituyen un quebradero de cabeza para los responsables del aseo urbano en gran número de ciudades. Lugo no es una excepción y el gobierno local estudia cómo combatir un mal cuya erradicación exige modificar hábitos poco cívicos. El concejal de Medio Ambiente sopesa distintos sistemas para eliminar los chicles del pavimento de aceras y calzadas y avisa de que en la nueva ordenanza de aseo urbano se establecerán sanciones para quienes arrojen desperdicios al suelo. El concejal de Medio Ambiente, el socialista Lino González, dice que cualquier fórmula que se aplique para arrancar la goma de mascar de los pavimentos exige un considerable gasto de fondos públicos. Ha recabado datos de los métodos que se utilizan en otras ciudades y, además de caros, cree que no son especialmente eficaces. En todo caso, uno de ellos será aplicado en la capital lucense próximamente en las zonas en las que el problema es más grave. De los distintos métodos, probablemente en Lugo se usará agua a alta temperatura con aditivos especiales para este fin. Entre la información solicitada por el edil, figura la que obtuvo de una empresa barcelonesa cuyo nombre hace referencia concreta a la eliminación de los chicles de las calles. Usa un sistema de frío. En una ciudad gallega -señaló el citado concejal-, por limpiar 250 metros cuadrados, la firma cobró 6.000 euros. La tarifa, dependiendo del suelo, oscila entre cinco y más de veinte euros por metro cuadrado. Concurso El concejal de Medio Ambiente ha estudiado las soluciones adoptadas en otros puntos de Galicia. Hay algún municipio turístico que ha decidido sacar a concurso la eliminación de los chicles pegados en los pavimentos de calzadas y aceras. Por siete calles, 18.000 euros. En Ourense -dijo el delegado del alcalde para Medio Ambiente-, disponen de una máquina, que costó 9.000 euros, para este tipo de tareas. González señala que la eficacia del aparato y, por añadidura, la rentabilidad de la inversión, es «muy relativa». El concejal cree que los chicles son un producto cuya distribución debería estar gravada con una tasa, que debería revertir en los ayuntamientos para hacer frente a los gastos de limpieza. «Es un problema generalizado, que no hay manera de resolver con la limpieza diaria», señaló el edil. En la capital lucense se aprecian restos de chicles en prácticamente todas las calles. Pero el problema es especialmente llamativo en vías del casco histórico, más aún en las inmediaciones de algunos establecimientos dedicados a la venta de golosinas. Al margen de las declaraciones del concejal de Medio Ambiente, es de indicar que las operaciones de limpieza con productos abrasivos supone, entre otras consecuencias, la decoloración de los pavimentos. Algunas ciudades españolas cuentan ya con un servicio diario para arrancar dichos residuos, como es el caso de Vitoria, que lo implantó en julio del año en curso.