En directo | Objetos con vida Los artesanos trabajaron sobre sus talleres móviles y respondieron a las curiosidades de los visitantes. La muestra estuvo amenizada por música gallega
22 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.En una mañana soleada, en la que las calles del casco antiguo estaban repletas de gente paseando, tres artesanos, una palilleira , un fabricante de zanfonas y un selleiro, instalaban sus talleres bajo los soportales de la plaza. La muestra forma parte de un programa que el Concello organiza con Ágora Cultural para este verano. La demostración contó con todos los elementos habituales que componen el trabajo de un artesano y los visitantes pudieron contemplar el proceso de elaboración, así como las curiosas herramientas con las que los artesanos cuentan para hacer su trabajo. Pablo Cid es un joven de Antas de Ulla que trabaja en la fabricación de zanfonas. Dijo que hoy en día se continúa trabajando con la técnica tradicional pero con algunas variantes. Señaló que el suyo es un oficio que requiere mucha dedicación, y de la precisión con la que se realizan las casi 300 piezas del instrumento, depende la belleza de su sonido. Continuando nuestro paseo por el taller, tuvimos oportunidad de hablar con Pilar Rodríguez, una palillera de Sarria que lleva ocho años haciendo encaje de bolillos. «Se trata de un oficio al alza, cada vez somos más palilleras», afirmó la sarriana que además es la presidenta de la Asociación de Palilleras del Camino de Santiago. Un poco más alejado, bajo los soportales que conducen hasta la zona baja de la plaza, se encontraba trabajando en su improvisado taller, Javier Fernández, un carpintero afincado en Meáns y con muchos viajes a sus espaldas. Mientras conversábamos con él, las gaitas de A Volta do Agro llenaban de vida la plaza. Javier comenta que aprendió el oficio de hacer sellas de su familia. Comenzó cuando tenía 11 años y ahora lleva 49 dedicándose a construir estos utensilios para transportar agua y restaurar molinos y antiguas casas. Javier dice que se siente muy orgulloso de su oficio, y que el valor histórico y etnográfico de las sellas es incalculable, ya que hace más de 2.500 años que la cultura castreña utilizaba esta herramienta.